Migrante ecuatoriano demanda a mujer por engaño y estafa

MIGRANTE ENAMORADO DEMANDA A MUJER POR ESTAFA Y DAÑO PSICOLÓGICO

El migrante azuayo en New York, de nombre José C. de 23 años de edad trabajaba en demolición y rápidamente mejoró su condición económica en apenas 4 años y arregló papeles. A mas de ello, se daba tiempo para estudiar leyes. Lo tenía todo, solo le faltaba una novia. Así que se dedicó a buscar al amor de su vida chekeando fotos en la conocida red social Facebook. Una, llamó poderosamente su atención, Irene L. de Azogues. Vió su foto de perfíl que la joven, conociendo su mejor ángulo se tomó en selfie y esto le quitó el sueño. Envió una solicitud de amistad y la joven, que también vio la foto del perfíl de José, en donde estaba junto a un lujoso auto, no dudó en aceptar inmediatamente. Así, pasaron semanas y se enamoraron contándose historias y lo que harían juntos cuando el Romeo regrese a Ecuador al lado de su Julieta.

Pasada la pandemia fue el acuerdo que tuvieron para conocerse
en un lugar público. Eso fue hace un mes. José llegó al lugar, le llevaba de regalo un iphone última gama y su corazón palpitaba de emoción. A la distancia, vio una mujer corpulenta que parecía que era fisicoculturista frente a un cochesito de aguas peruanas. Había cierta similutud entre su amor y la mujer a la que se iba acercando. «Disculpa, eres Irene?», le dijo con tono de voz tímido y ella le dijo «Siii amor, la misma, solo que en persona soy mas sexi!». El joven sintió un nudo en la garganta. Tantas noches de pasión virtual llegaron abruptamente a su fin. Educado como era, no quizo herir sus sentimientos y fueron a comer a un lugar caro como habían acordado, ella se tomaba selfies junto a el y las posteaba en su cuenta de Facebook en donde era felicitada por sus amigas y su madre. Los minutos de la cena eran eternos pero el martirio de José no concluía aún. «Bebé», le dijo ella, ya con unas copitas de vino tinto encima, «vamos a un motel muy lindo que mis amigas me contaron hay cerquita». El joven empezó a sudar frío y se tomó lo que quedaba de la botella, de un sorbo. Así, amaneció en sus brazos.

Ella ya hablaba de matrimonio e hijos, Pero el dijo que sus jefes le llamaron de urgencia a New York y desapareció.

Luego, llegando a la capital del mundo, sus amigos, se burlaban unos y felicitaban otros, pero el decidió hacerse respetar y, abogado como está por ser, planteó una demanda en Ecuador a su Julieta, por daño psicológico y estafa. La joven, cuyo intento de engancharse un marido era el octavo pato con José, no dio importancia al asunto diciendo que la belleza es interior y que solo pone unos filtritos o busca su mejor ángulo para tomarse una selfie.

El caso, está en manos de la Corte de Justicia del Azuay.

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