El país en el que las mujeres no pueden decir su nombre por miedo a represalias y se las entierra en tumbas anónimas

Mahjooba NowrouziServicio Afgano, BBC

  • 31 julio 2020
Un afiche de la campaña WhereIsMyName?

Una mujer, la llamaremos Asal, tiene una fiebre muy alta. Vive en el oeste de Afganistán y decide ir al médico.

El diagnóstico es que ha contraído covid-19.

Asal regresa a casa, sufriendo de dolor y fiebre, y le da las recetas a su esposo para que pueda comprarle los medicamentos.

Cuando ve su nombre en la receta, se pone furioso y la golpea por revelar su nombre «a un hombre extraño».

En Afganistán, los miembros de la familia a menudo obligan a las mujeres a mantener su nombre en secreto. Quizás también te interese

No se lo pueden decir a ningún «extraños», ni siquiera a los médicos.

Pero muchas mujeres han empezado a rebelarse contra esto.

La activisa Sahar Samet dando su apoyo a la campaña WhereIsMyName?
Image captionLa activisa Sahar Samet dice que da su apoyo para reivindicar un derecho básico.

Campaña «WhereIsMyName?»

El problema comienza al nacer. Se necesitan años para dar un nombre a una niña.

Cuando una mujer se casa, su nombre no se menciona ni en las invitaciones de boda.

Si se pone enferma, su nombre tampoco se menciona en las recetas del médico.

Y cuando muere, su nombre no aparece en su certificado de defunción ni en su lápida.

Esta es la razón por la que las mujeres afganas están haciendo campaña para usar sus nombres libremente bajo el lema «WhereIsMyName?» (¿DondeEstáMiNombre?), que ha sido ampliamente utilizado en carteles y redes sociales.

Una cuestión de honor

Otra mujer, de la misma provincia, Herat, habló con la BBC y tampoco quiso ser identificada ni que su voz apareciera en la radio.

Ella justifica ese comportamiento de los hombres.

El afiche lee: No somos lo que otras personas nos definen. Tenemos nuestra propia identidad. Llámame por mi nombre. Yo estoy con WhereIsMyName? Estoy con Laleh Osmany (la mujer en la foto).
Image captionEl afiche lee: No somos lo que otras personas nos definen. Tenemos nuestra propia identidad. Llámame por mi nombre. Yo estoy con WhereIsMyName? Estoy con Laleh Osmany (la mujer en la foto).

«Cuando alguien me pide que les diga mi nombre, pienso en el honor de mi hermano, de mi padre y de mi prometido, así que me niego a decirlo”.

«¿Por qué debería enfadar a mi familia? ¿Cuál es el punto de mencionar mi nombre?”.

«Quiero que me llamen la hija de mi padre, la hermana de mi hermano. Y en el futuro, quiero que me llamen la esposa de mi esposo, luego la madre de mi hijo».

La cantautora afgana Ghezaal Enayat (izq.), sostiene un cartel que promueve el momvimiento WhereIsMyName? y otras activistas
Image captionActivistas, incluyendo la cantautora afgana Ghezaal Enayat (izq.), sostiene un cartel que promueve el momvimiento WhereIsMyName?

Estas dos historias son impactantes, pero no son únicas.

Usar el nombre de una mujer está mal visto e incluso puede considerarse un insulto en muchas áreas de Afganistán.

Muchos hombres afganos son reacios a mencionar los nombres de sus hermanas, esposas o madres en público porque se considera vergonzoso y deshonroso.

En general, las mujeres solo se conocen como la madre, la hija o la hermana del hombre mayor de su familia.

La ley afgana dicta que solo el nombre del padre debe registrarse en un certificado de nacimiento.

Marido ausente

Más allá de las dificultades prácticas que crea esta situación, también tiene un impacto emocional.

Farida Sadaat se casó cuando aún era una adolescente y tuvo su primer bebé a la edad de 15 años.

Más tarde ella y su esposo se separaron, y se mudó a Alemania con sus cuatro hijos.

Farida Sadaat y su hijo
Image captionFarida Sadaat se mudó a Alemania y no permite que el nombre de su esposo, del cual está separada, figure en los documentos de identidad de sus hijos.

Cuenta que su esposo no ha estado presente en la vida de sus hijos, ni física ni emocionalmente.

Así que ella cree que él ha perdido el derecho a que se imprima su nombre en «las tarjetas de identidad de mis hijos».

«Crié a mis hijos por mi cuenta. Mi esposo se negó a divorciarse de mí para que no pueda volver a casarme”.

«Ahora, me niego a dejar que su nombre aparezca en las tarjetas de identidad de mis hijos. Hay hombres en Afganistán que tienen varias esposas, como mi ex esposo, y no cuidan de sus hijos».

«Pido al presidente afgano que cambie la ley y registre los nombres de las madres en los certificados de nacimiento y las identificaciones».

Comienza la campaña

Laleh Osmay
Image captionLaleh Osmay busca recuperar los derechos básicos de las mujeres afganas.

«Esto no puede seguir así», pensó una mujer afgana de 28 años hace tres años.

Cuando Laleh Osmany, también de Herat, se hartó, se le ocurrió la campaña «WhereIsMyName?» para ayudar a las mujeres a recuperar lo que ella dice que es su «derecho más básico».

Osmany le dijo al Servicio de Afganistán de la BBC que ella y sus amigas solo querían hacer reflexionar, principalmente a las mujeres afganas, sobre por qué se les niega su identidad.

«La campaña está un paso más cerca de lograr su objetivo de persuadir al gobierno afgano de que registre el nombre tanto de la madre como el del padre en los certificados de nacimiento», dice.

Cree que la reciente cobertura del servicio de Afganistán de la BBC llevó a Maryam Sama, miembro de la Cámara de Representantes de Afganistán, a hablar sobre la campaña en el parlamento.

Sama solicitó que se registraran los nombres de las madres en los certificados de nacimiento y tuiteó que hay apoyo parlamentario para que el asunto sea discutido más a fondo.

Maryam Sama en campaña
Image captionMaryam Sama ha apoyado la campaña WhereIsMyName? ante el Parlamento afgano.

Después de que la entrevista a Osmany fuera publicada en la página de Facebook de la BBC, algunos comentarios fueron de apoyo, pero otros fueron muy críticos.

Algunas respuestas se burlaban de ella, diciendo en broma que la próxima debería hacer campaña para que pongan los nombres de todos los familiares a los certificados de nacimiento.

Apoyo de famosos

Farhad Darya y su esposa, Sultana
Image captionFarhad Darya y su esposa, Sultana, viven en Estados Unidos donde abogan por los derechos de las mujeres en Afganistán.

Algunos grandes nombres y celebridades afganas, como el cantante y productor musical Farhad Darya y la cantante y compositora Aryana Sayeed, han respaldado la campaña desde el principio.

Farhad Darya dice que ser madre, hermana, hija o esposa de alguien es un papel, no la identidad de una mujer.

«Cuando nos referimos a las mujeres por sus roles, su identidad original y real se pierde», dijo a la BBC.

«Cuando los hombres niegan las identidades de las mujeres, con el tiempo las mujeres mismas comienzan a censurar su propia identidad».

Aryana Sayeed, una de las cantantes más famosas de Afganistán y activista por los derechos de las mujeres, le dijo a la BBC que apoya la campaña, pero teme que tenga un largo camino por recorrer hasta que logre sus objetivos.

Aryana Sayeed
Image captionLa famosa cantante Aryana Sayeed se encuentra entre las celebridades que apoyan la campaña.

Mujeres invisibles

«La razón principal para negarles a las mujeres su identidad es la sociedad patriarcal, en la cual el ‘honor’ masculino no solo obliga a las mujeres a mantener sus cuerpos ocultos, sino también a ocultar sus nombres», dice el sociólogo afgano Ali Kaveh.

«En la sociedad afgana, las mejores mujeres son las que no se ven ni se escuchan. Como dice el refrán: ‘El sol y la luna no la han visto’.

«Los hombres más duros y difíciles son los hombres más respetados y honorables de la sociedad. Si las mujeres miembros de su familia son liberales, se las considera promiscuas y deshonrosas».

Shakardokht Jafar
Image captionLa física Shakardokht Jafari cree que la campaña necesitaría el apoyo del gobierno.

Shakardokht Jafari, física afgano del Centro Tecnológico de Surrey en el Reino Unido, dice que para que las mujeres afganas tengan una identidad independiente, también necesitan independencia financiera, social y emocional.

«En un país como Afganistán», añade, «el gobierno debería emprender acciones legales contra quienes niegan la identidad a estas mujeres».

Desde la caída del régimen talibán hace casi dos décadas, las comunidades nacionales e internacionales han estado tratando de devolver a las mujeres a la vida pública.

Un combatiente talibán con un lanzacohetes en 2001
Image captionEl Talibán impuso reglas muy estrictas para las mujeres hasta que perdieron el poder después de la invasión liderada por EE.UU. en 2001.

Sin embargo, las mujeres como Asal todavía son maltratadas por sus maridos por decirles a los médicos sus nombres.

Jafari cree que cuando las luchas civiles no pueden cambiar una sociedad altamente patriarcal y tradicional como la de Afganistán, los gobiernos deben intervenir y usar medios legales para luchar contra la misoginia.

El tema se ha planteado en el parlamento afgano, pero ¿cómo reaccionarán los políticos ante el reclamo de WhereIsMyName?

Protestas en Portland: qué pasa en la ciudad de EE.UU. que lleva más de 50 días de protestas (y por qué causa polémica la estrategia de Trump para sofocarlas)

Redacción BBC News Mundo

  • 20 julio 2020
A diferencia de otras ciudades, las protestas contra el racismo en Portland no han cesado.

Entre nube de gases lacrimógenos y frente a policías armados y encapuchados, apareció completamente desnuda y se sentó en medio de la calle frente a los policías.
La llaman la «Atenea desnuda» y, desde el fin de semana, se ha vuelto un símbolo de las protestas que por más de 50 días han estremecido la ciudad estadounidense de Portland.
Ella, como miles de personas desde mayo pasado, protesta en la ciudad más poblada de Oregón tras la muerte de George Floyd contra el racismo y la brutalidad policial.

Pero desde la semana pasada, las manifestaciones han tomado una nueva dimensión luego de que el gobierno de Donald Trump decidiera desplegar militares en la ciudad sin contar con el permiso de las autoridades locales (mayoritariamente demócratas).
Los cruces entre el gobierno de Oregón y la Casa Blanca se han multiplicado luego de que se denunciara el accionar de agentes enmascarados, en uniforme sin identificación, deteniendo a manifestantes y transportándolos en vehículos tampoco identificados.


Otros, en tanto, han usado gases lacrimógenos y han golpeado a los manifestantes, lo que ha generado una ola de críticas hacia Washington.
«Estas acciones están fuera de control […] Reflejan más las tácticas de un gobierno dirigido por un dictador, no del gobierno de una república democrática constitucional«, escribieron funcionarios locales en una carta de protesta a autoridades federales.
Qué piensan los policías de Estados Unidos de los manifestantes contra el racismo y los abusos
«Recién estamos empezando»: las imágenes de las multitudinarias protestas en EE.UU. contra el racismo y la brutalidad policial a 12 días de la muerte de George Floyd
El presidente Trump, por su parte, quien atribuye las protestas tras la muerte de Floyd mientras era arrestado por la policía a «Antifa y la izquierda radical» y se presenta como «el presidente de la ley el orden», asegura que las tropas buscan proteger a la ciudad y a sus habitantes.
«Estamos tratando de ayudar a Portland, no de hacerle daño. Sus líderes, durante meses, han perdido el control de los anarquistas y agitadores. No toman acciones. Debemos proteger la propiedad federal Y A NUESTRA GENTE. ¡Estos no fueron simplemente manifestantes, son el verdadero problema!», escribió en Twitter el domingo.
Entre tanto, a lo largo del fin de semana diversos enfrentamientos ocurrieron entre los agentes federales y los manifestantes, mientras crecían los reclamos del gobierno local para que se retiraran de manera inmediata.
La Unión Americana de Libertades Civiles consideró que la disputa entre las autoridades federales y locales ha creado una «crisis constitucional» y cuestionó las formas que han utilizado las autoridades federales para detener los manifestantes y reprimir las protestas.
¿Qué está pasando en Portland?
A lo largo de ya más de 50 días, no han parado las protestas.
Mientras las manifestaciones por la muerte de Floyd decaía en la mayoría del país, en Portland los reclamos, las marchas y los enfrentamientos con la policía no han cesado.
En la última semana, incluso, la situación ha empeorado con la presencia de agentes federales sin identificación, lo que ha multiplicado las denuncias de arrestos, tácticas represivas y de brutalidad policial.

Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGESImage captionLa policía ha sido denunciada por no utilizar identificación.
En videos y fotos que se volvieron virales en redes sociales, aparecen oficiales federales, enmascarados y sin identificación, disparando gases lacrimógenos y balas de goma contra las multitudes.
Pero lo que más controversia ha provocado han sido otras grabaciones en las que se les ve detener por la fuerza a manifestantes en las calles y meterlos en vehículos sin identificación, lo que ha generado criticas de organizaciones civiles y autoridades locales.
¿Qué dice el gobierno federal?
De acuerdo con la Casa Blanca, el despliegue de tropas busca proteger las propiedades federales de la ciudad y a los ciudadanos ante lo que considera «acciones violentas de la izquierda radical».
Pese a los reclamos para la retirada de las fuerzas federales, este lunes el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) aseguró que no tenía intenciones de abandonar Portland.
«EL DHS no va a ceder en sus responsabilidades. No estamos escalando las protestas, estamos protegiendo «, dijo a Fox News Chad Wolf, secretario interino de Seguridad Nacional, que calificó a los manifestantes de «mafia violenta» y «anarquistas».
Las autoridades locales defienden que la mayoría de las manifestaciones han sido pacíficas y que los actos violentos reportados obedecen a pequeños grupos de «alborotadores».





Federal officers in Portland on 17 July


Daniel Lewis Lee: quién era el supremacista blanco que se convirtió en el primer ejecutado por el gobierno federal de EE.UU. en 17 años

Redacción BBC News Mundo

  • 14 julio 2020
Daniel Lewis Lee
Daniel Lewis Lee se convirtió este martes en el primer ejecutado por orden federal en EE.UU. en casi dos décadas.

Un supremacista blanco, que posteriormente renegó de esas ideas, se convirtió este martes en el primer ejecutado por orden federal en Estados Unidos en 17 años.

Se trata de Daniel Lewis Lee, condenado en 1999 por la tortura y asesinato tres años antes de tres miembros de una familia.

Las autoridades de la prisión federal de Terre Haute (Indiana) ejecutaron a Lee este martes mediante una inyección letal, después de que la Corte Suprema estadounidense anulara la objeción de una jueza al procedimiento usado en la aplicación de la pena capital.

Diversas ejecuciones habían sido inicialmente retrasadas por el fallo de la magistrada, que consideraba que la droga utilizada aún enfrentaba desafíos legales.

Los prisioneros argumentaron que las inyecciones letales constituyen un «castigo cruel y insólito». Pero la Corte falló que las ejecuciones podían seguir su curso.Saltar las recomendacionesQuizás también te interese«Se presenta falsamente como colaborador»: la disputa entre un fiscal de EE.UU. y el príncipe Andrés sobre su cooperación en el caso contra Jeffrey Epstein

«Mis hermanos están en el último corredor de la muerte que queda en Europa»

El «crimen de honor» de una niña de 14 años que fue asesinada por su padre y causa indignación en Irán

He cometido muchos errores en mi vida, pero no soy un asesino», dijo Lee en su declaración final. «Están matando a un hombre inocente«, agregó.

La última ejecución federal anterior a la de Lee se produjo en 2003 y actualmente quedan 62 presos condenados a la pena capital por el gobierno federal, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por sus siglas en inglés).

La ejecución se enmarca en la política impulsada por Donald Trump de reanudar la pena capital a nivel federal, después de la tendencia registrada en el país los últimos años, con la reducción progresiva de estos castigos.

Quién era Daniel Lewis Lee

Lee, de 47 años, fue el primero de los tres presos a los que el gobierno tiene previsto ejecutar esta semana.

El estadounidense, originario de Yukon (Oklahoma), y otro hombre, Chevie Kehoe, fueron condenados por el asesinato de tres miembros de una familia en Arkansas, incluida una niña de 8 años, durante un robo en 1996.

Con el robo de armas -que vendía el padre de la familia asesinado- supuestamente querían financiar la creación de una «república del pueblo ario».

Los cuerpos de las víctimas fueron encontrados cinco meses después de que desaparecieran, con heridas de bala y con bolsas de plástico cubriendo sus cabezas.

Los habían tirado a un lago con piedras para que se hundieran.

Prisión federal de Terre Haute (Indiana).
Image captionLa ejecución se llevó a cabo en la prisión federal de Terre Haute (Indiana).

Los medios estadounidenses describen a Lee como un supremacista blanco que posteriormente renegó de sus vínculos con ese movimiento.

Según los periodistas presentes en la ejecución, Lee mantuvo su inocencia hasta el final.

El estadounidense había defendido que el juez en su juicio en Arkansas «pasó por alto pruebas de ADN» que supuestamente probaban que estaba en otro punto del país en el momento de los asesinatos, recoge el diario The New York Times.

Lee, con tatuajes nazis en el cuello, se introdujo en el movimiento supremacista blanco a través de un amigo violento durante su juventud, que pasó entre internados religiosos, hospitales psiquiátricos y centros de detención juvenil, según recogía el periódico el pasado octubre.

Manifestante contra la pena de muerte.
Image captionLa ejecución de Lee también provocó protestas de personas en contra de la pena de muerte.

El estadounidense estuvo sin rumbo en la «viciosa periferia de grupos de cabezas rapadas» antes de conocer a Kehoe, el otro condenado por el crimen.

«Juntos llevaron a cabo planes antigubernamentales, Kehoe como autor intelectual y Lee, tal y como lo describió un fiscal en el juicio, como su perro fiel», informaba el diario desde Arkansas.

Earlene Peterson, cuyos hija, nieta y yerno fueron torturados y asesinados por Lee y Kehoe, se había opuesto a la ejecución, pese a no poner en duda su culpabilidad.

Peterson, de 81 años, dijo que quería que le conmutaran la pena capital por cadena perpetua, la misma condena que recibió su cómplice.

Ejecuciones federales o estatales, ¿cuál es la diferencia?

Bajo el sistema judicial estadounidense, los delitos pueden ser juzgados en cortes federales (a nivel nacional) o cortes de cada estado, a nivel regional.

Determinados delitos, como falsificación de moneda o robo de correo, son automáticamente procesados a nivel federal, ya que son casos en los que EE.UU. es una parte involucrada, o aquellos delitos que implican violaciones constitucionales.

Otros pueden ser procesados en cortes federales según la gravedad de los mismos.

Una camilla de ejecución por inyección letal.
Image captionLa muerte por inyección letal es criticada porque en algunos casos ha llevado a ejecuciones lentas y dolorosas.

La pena capital fue ilegalizada a nivel federal y regional por un fallo de la Corte Suprema de 1972.

No obstante, otra decisión de la Corte de 1976 permitió a los estados restablecer la condena a muerte y en 1988 el gobierno aprobó una legislación que permitió la imposición de esta pena a nivel federal.

Donald Trump.
Image captionDonald Trump es partidario de la pena capital.

Según datos recogidos por el Centro de Información sobre la Pena de Muerte, 78 personas fueron sentenciadas a muerte en casos federales entre 1988 y 2018, pero solo tres fueron ejecutados.

Actualmente, hay 62 presos en el corredor de la muerte por casos procesados a nivel federal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *