Reportaje:

 Reportaje gráfico:

La Convivencia en la selva amazónica de Pastaza, la provincia más extensa del Ecuador, donde conviven 7 nacionalidades indígenas, algunas en estado de extinción que no quieren perder sus costumbres, como los achuar.

Una Asamblea comunitaria donde todos participan y toman la chicha: Un niño pesca a su manera en el río Corrientes en busca de comida, mientras una mujer brinda la chicha, la bebida principal en la comuna achuar Makusar, a 50 minutos de vuelo desde Shell-Pastaza.

20 MARZO 2018

LA CRISIS EN VENEZUELA. OLA MIGRATORIA

Abandonar Venezuela en una caravana de la miseria

Exiliados, el reflejo de una nación que una vez fue rica y hoy cae en picada.

Desesperados. La mayoría de las familias de venezolanos que se exilian venden todo lo que tienen para pagarse los pasajes de ómnibus. Foto: Reuters.

Desesperados. La mayoría de las familias de venezolanos que se exilian venden todo lo que tienen para pagarse los pasajes de ómnibus. Foto: Reuters.

Poco después del amanecer, decenas de venezolanos se reunieron en la oscura estación de ómnibus de Caracas. Cada uno llevaba una maleta grande, mantas, papel higiénico, pan y botellas con agua.

Esposas llorando, niños confundidos y padres ancianos los abrazaban una y otra vez hasta que llegó el momento de revisar los boletos y pesar los equipajes, y luego se quedaron horas esperando que el autobús partiera. Cuando se puso en marcha, los pasajeros miraron a sus seres queridos, golpeando las ventanas y lanzando besos.

A bordo del ómnibus, el desarrollador web Tony Alonzo dijo que había vendido su guitarra de la adolescencia para ayudar a pagar su pasaje a Chile. Durante meses se fue a la cama con hambre para que su hermano de 5 años pudiera cenar algo.

Otra pasajera, Natacha Rodríguez, fue asaltada a punta de pistola tres veces el año pasado. También iba a Chile con la esperanza de darle una vida mejor a su hijo, amante del béisbol.

Roger Chirinos dejó atrás a su esposa y dos hijos pequeños para buscar trabajo en Ecuador. Su compañía de publicidad llegó a un final particularmente amargo: manifestantes derribaron sus vallas publicitarias para usarlas como barricadas durante las violentas protestas contra Nicolás Maduro.

El ómnibus de Alonzo, Rodríguez y Chirinos, entre otros, cuenta la historia de una nación que alguna vez fue rica pero ahora va en picada y empuja a cientos de personas a huir a diario de una tierra donde el miedo y la necesidad se volvieron algo cotidiano.

Cuando despuntan los primeros rayos de sol sobre Caracas, ya hay personas hambrientas hurgando la basura y niños mendigando frente a las panaderías. Al anochecer, muchos venezolanos se encierran en sus casas para evitar asaltos y secuestros. En un país con las mayores reservas probadas de crudo del mundo, familias cocinan con leña porque no pueden conseguir gas.

Más pobres cada día, cientos de miles de venezolanos han llegado a la conclusión de que dejar el país es su única opción.

Con la moneda muy devaluada y los viajes aéreos al alcance sólo de la elite, los ómnibuss se han convertido en caravanas de miseria, rodando día y noche hacia las fronteras de Venezuela y volviendo casi siempre vacíos para repetir el largo viaje.

Un pesado silencio cayó sobre el ómnibus al dejar la terminal de Rutas de América un día de noviembre. Taciturnos, los pasajeros mandaban mensajes de texto a sus familias o miraban por la ventana mientras el vehículo pasaba cerca de árboles de mango, fábricas cerradas y murales desmoronados del difunto líder Hugo Chávez.

Natacha Rodríguez, madre soltera de 29 años, viajaba con su hijo de 12 años, David, su hermana Alejandra y un amigo de la familia, Adrián Naveda, a lo que ella cree será una vida tranquila. El grupo se dirigía a Concón, Chile, un balneario donde los expatriados venezolanos les aseguraron que había mucho trabajo.

“Tú te acuestas y estás pensando qué vas a comer al otro día”, dijo Rodríguez. “Yo no me quería ir, pero la situación me obliga”.

Nunca había salido del país, y apenas estaba asimilando la enormidad de lo que intentaba hacer. En los días siguientes visitaría cuatro nuevos países, cruzaría la línea del Ecuador y vería el Océano Pacífico por primera vez. Pero no podía dejar de pensar en lo lejos que había viajado de su amado hogar.

Los venezolanos eligieron a Chávez en 1998 con el mandato de luchar contra la desigualdad. Un carismático ex teniente coronel, Chávez transformó el país durante sus 14 años en el poder, transfiriendo millonarios ingresos del petróleo a populares programas de subsidios sociales.

Pero también nacionalizó grandes áreas de la economía e instauró estrictos controles monetarios, una intromisión estatal que los economistas dicen es la raíz de la crisis actual.

Alguna vez un imán para los inmigrantes europeos y del Medio Oriente durante el auge petrolero de la década de 1970, Venezuela ahora exporta a su gente además de petróleo.

Algunos viajan hasta donde alcanzan sus ahorros: un pasaje de ida a la vecina Colombia desde Caracas cuesta el equivalente a unos 15 dólares, la tarifa para ir a Chile o Argentina puede llegar a los 350 dólares, una pequeña fortuna para muchos en Venezuela.

El Gobierno venezolano no publica estadísticas sobre la emigración. Pero el sociólogo Tomás Páez, un especialista en el tema de la Universidad Central de Venezuela, estima que unos 3 millones de personas han salido del país en las últimas dos décadas y que casi la mitad de ellos se ha ido en los últimos dos años.

Una vez cruzada la frontera en la bulliciosa ciudad colombiana de Cúcuta, los testigos de Jehová, los vendedores y los timadores de toda clase rodean a los abrumados emigrantes. Las calles de Cúcuta ya estaban llenas de venezolanos pobres, algunos dormían en parques y lavaban sus ropas en arroyos porque no tenían dinero para viajar más lejos.

Otros se ven obligados a regresar a Venezuela, quebrados y angustiados. Maduro advirtió a los venezolanos que la vida en las sociedades “capitalistas” es dura. “A los seis meses los veo de regreso aquí en Venezuela”, dijo el presidente en un reciente discurso televisado.

Mientras tanto, su gobierno se beneficia de las remesas de los emigrantes que están ayudando a apuntalar la economía de Venezuela y mantener a raya los disturbios en la nación de 30 millones de habitantes.

El Gobierno no divulga las cifras de remesas, pero el grupo de expertos del Diálogo Interamericano calculó que el año pasado llegaron a Venezuela unos 2.000 millones de dólares de ciudadanos que trabajan en el exterior.

“¡Es un nuevo mundo!”.

Justo antes de las 2 de la madrugada del cuarto día del viaje, el ómnibus llegó a la fría ciudad colombiana de Ipiales, cerca de la frontera ecuatoriana, a 2.898 metros de altura en los Andes. Varios ómnibus más se detuvieron, descargando a más compatriotas.

A medida que el vehículo avanzaba, los venezolanos expresaron asombro ante lo que veían desde sus ventanas: vacas gordas, semáforos funcionando, estantes de tiendas completamente surtidos, grandes campos de maíz y café. La gente, despreocupada, llevaba joyas de oro por las calles. “¡Es un mundo nuevo!”, exclamó Josmer Rivas, de 7 años.

Cuando a última hora de la tarde el ómnibus llegó a Guayaquil, la última parada en la línea Rutas de América, el pequeño Josmer Rivas saltó a los brazos de su emocionado padre, que había emigrado a Ecuador cuatro meses antes.

El cuarteto de Rodríguez y algunos otros subieron a un autobús a la medianoche para continuar su viaje hacia el sur.

Pero hubo algunos sobresaltos en el cruce hacia Chile, una de las naciones más estables y prósperas de América Latina. La policía interrogó bruscamente a los venezolanos. “¿Cuánta plata tienes?”, preguntó un oficial a Rodríguez. ¿Sabes que Chile es un país caro? ¿Sabes que hay venezolanos durmiendo bajo puentes? ¿Tú y tu hijo van a dormir debajo de un puente?”.

Rodríguez, sin ponerse nerviosa, respondió que tenía un lugar donde quedarse y dinero suficiente para vivir.

Ella y el resto del grupo finalmente fueron admitidos en Chile. Sonrientes, se abrazaron rápidamente antes de emprender otro viaje a Santiago, casi 2.000 kilómetros al sur.

En Chile, Rodríguez ha encontrado la tranquilidad que tanto anhelaba. Aun así, no puede dejar de pensar en Venezuela. “Todos los días me pregunto: ¿cuánto tiempo va a pasar hasta que pueda regresar?”.

Dejarlo todo en tu país por un sueño de días mejores.

Durante nueve días, una periodista y un fotógrafo de Reuters acompañaron a los emigrantes en su camino a lo que esperaban fueran mejores días en Ecuador, Perú, Chile y Argentina. Durante casi 8.000 kilómetros, el ómnibus recorrió algunos de los paisajes más espectaculares de América del Sur, incluida la escarpada cordillera de los Andes y el desierto más seco del mundo, en Chile. Aunque los emigrantes estaban impresionados por la vista que pasaba por sus ventanas, sus mentes estaban en la tierra que dejaron atrás y en la incertidumbre que les esperaba en sus destinos. Los 37 pasajeros que se marcharon ese día lo habían empeñado todo, desde motocicletas y televisores hasta alianzas de boda, para pagar su viaje en ómnibus. La mayoría nunca había estado fuera de Venezuela antes de esta experiencia.

Letrero final: “No se habla mal de Chávez”.

El ómnibus llegó a San Antonio del Táchira, un pueblo venezolano colmado de basura cerca de la frontera con Colombia. La frontera es un salvavidas para los venezolanos desesperados: cruzan a diario para vender productos como licor, cobre, incluso su propio cabello, a menudo ganando más dinero en un día en Colombia que en un mes en su país.

Nicolás Maduro ha aumentado la seguridad en la frontera en un intento por frenar el contrabando. Los pasajeros fueron forzados a descender y pasar por media docena de puestos de control a pie, luchando por transportar maletas, mochilas, mantas, comida y botellas de agua bajo el ardiente sol.

Caminando hacia el estrecho Puente Internacional Simón Bolívar, que une a Venezuela con Colombia, pasaron bajo un gran letrero del gobierno que decía: “No se habla mal de Chávez”.

El cruce tardó cinco horas, en parte porque las computadoras de la oficina de migración venezolana colapsaron. La aprensión de los viajeros creció cuando los soldados venezolanos, conocidos por extorsionar a los que cruzan, registraron sus maletas varias veces. El pasajero Roger Chirinos, el publicista, llevaba 200 dólares en moneda estadounidense, una valiosa protección contra la inflación. Un soldado de la Guardia Nacional exigió la mitad para dejarlo pasar con una vieja consola de videojuegos de Playstation considerada como contrabando. Chirinos entregó un billete de 20 dólares para zanjar la situación.

“Nuestra propia gente nos roba”, dijo Chirinos más tarde, relatando la humillación. “No tengo tiempo para rencores. Lo que siento es una tristeza tremenda”.

TESTIMONIO.

Viaje triste, pero con esperanza.

La estación de ómnibus era como una funeraria. Las familias lloraban y se abrazaban, se despedían. Todos estaban tristes y asustados: los que se iban por su futuro incierto y los que se quedaban por una vida que continúa sometida a asaltos, escasez de alimentos y un futuro aún más incierto.

Cientos de miles de venezolanos emigraron a otros países de Sudamérica el año pasado. La periodista Alexandra Ulmer y yo queríamos dar nombres y caras a al menos algunos de ellos, por lo que decidimos acompañarlos en un viaje en ómnibus de más de 8.000 kilómetros desde Venezuela hasta el sur de Chile.

Yo esperaba que, al compartir este viaje con mis compatriotas venezolanos, pudiera ayudar a mostrar al resto del mundo lo que la mayoría de nosotros enfrentamos todos los días.

No soy ajeno a esta realidad cotidiana: los amigos y los familiares se van; a algunos les han robado sus pocas pertenencias y sus esperanzas; otros han perdido sus empleos e ingresos.

Cuando los pasajeros finalmente abordaron el ómnibus con maletas chinas baratas, el estado de ánimo era sombrío, pero también había una sensación de esperanza. Los fotografié silenciosamente, observando su fuerza mientras daban este gran paso.

Adrián, un vendedor de baterías para automóviles, vivía con su novia en la casa que compartía con sus abuelos, su madre y sus hermanos. Aunque todos trabajaban, nunca hubo suficiente dinero. Él quería ayudar a su madre y construir un futuro con su novia. Y no vio otra forma de hacerlo, por eso se fue. Le fue muy difícil abandonar su hogar y rompió a llorar cuando supo, mientras cruzaba Colombia, que su bisabuela había muerto. Pero me dijo que aunque el dolor casi le rompía el corazón, tenía que seguir. Él era la única esperanza para su familia.


15 marzo 2018

 ‘Bebés al Cielo’, entierro masivo en Ecuador de 36 fetos y recién nacidos abandonados

Publicado: 14 mar 2018

Este es el segundo sepelio de fetos que se hace en Quito. El primero tuvo lugar en julio de 2017, cuando fueron inhumados 51 cadáveres.

Unos 36 fetos y recién nacidos que fueron encontrados abandonados en diferentes circunstancias en Ecuador recibieron bendición y sepultura este miércoles en el cementerio de Santa Rosa, en el sur de Quito.

Estos cuerpos fueron hallados en las provincias de Pichincha, Santo Domingo y Tungurahua y en algunos casos permanecieron por más de tres años, congelados y embodegados.

El acto forma parte de un programa, denominado ‘Bebés al Cielo’, de la Arquidiócesis de Quito y el Servicio Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que estuvieron acompañados por representantes de la Policía Nacional de Ecuador.

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coordinadora Medicina Legal y Ciencias Forenses indicó que de los 36 fetos que fueron trasladados 11 corresponden a Tungurahua, 3 a Santo Domingo de los Tsáchilas y 22 a la provincia de Pichincha.

Los pequeños cuerpos, de entre diez semanas de gestación hasta neonatos, fueron adoptados, momentáneamente, por voluntarios, quienes les dieron un nombre. Los 36 ataúdes blancos fueron depositados en dos fosas comunes, en las que se colocó una lápida con la inscripción: “En memoria de los niños no nacidos, 13 de marzo 2018”.

“Son bebés que vienen en sus fundas completos y vienen inclusive muchos de ellos pataleando, esto es lo que las madres se encuentran al momento de un aborto”, dijo Amparo Medina, coordinadora de la Red Vida y Familia Ecuador, quien mostró un pequeño muñeco que ocupa poco espacio en su mano.

Además, señaló que las mujeres que abortan “se asustan y dejan a sus hijos botados en el servicio higiénico, en el basurero, en el baño”.

La legislación en Ecuador

En Ecuador, el aborto se permite cuando existe peligro para la vida de la embarazada y por violación solo cuando es “en una mujer que padezca de discapacidad mental“, según el artículo 150 del Código Orgánico Integral Penal (COIP); el resto es penalizado severamente.

Según los artículos 148 y 149 de la normativa, el aborto, en caso de ser “no consentido”, la persona que lo provoque “será sancionada con pena privativa de libertad de cinco a siete años”. En el supuesto de que sea “consentido”, habrá cárcel de uno a tres años para quien haga abortar a una mujer y de seis meses a dos años para la fémina que lo permita.

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biodiversidad:

Muere jaguar al intentar escapar de un hotel en Amazonas /Colombia/

Además, tres personas resultaron heridas al tratar de recapturarlo. Las autoridades ambientales no se han pronunciado al respecto.

En la mañana del martes, un jaguar que permanecía dentro de un hotel del Amazonas, OnVacation, se escapó de su encierro. Para tratar de recapturarlo, miembros del establecimiento intentaron atraparlo con sogas, maniobra por la que tres personas sufrieron lesiones.

Ante la imposibilidad de apresarlo, el emblemático animal fue asesinado con un machete y un arma de fuego, informaron medios locales.

Lea también: Conocer el árbol genealógico de los jaguares podría salvarlos de la extinción

Según el periódico El Colombiano, Ángela María Maldonado Rodríguez, presidente de la veeduría ambiental y proteccional del departamento, reiteró que el accidente sucedió debido a un “mal manejo del control del animal”.

“El jaguar salió, pero no se fue a atacar a nadie. Fue en el momento de intentar capturarlo que se falló en el procedimiento. Esta gente debería tener dardos tranquilizantes y no los tenían”, aseguró la funcionaria al medio citado. Maldonado aseveró, además, que dicho establecimiento contaba con un permiso para tener esta especie dentro de sus instalaciones, otorgado por Corpoamazonía. Sin embargo, esta entidad no se ha pronunciado al respecto.

Por su parte, algunas personas han expresado su indignación a través de las redes sociales, pues el jaguar se considera una especie emblemática de la selva amazónica y la creciente afluencia de visitantes, sumado a algunos esquemas de turismo sin regulación, amenazan con reducir la biodiversidad de la región.

Algunos estudios, como el publicado en junio de 2016 en la revista científica Nature, incluso apuntan a futuras pérdidas de hasta la mitad de los animales que habitan esta selva, .

El jaguar, por su parte, es catalogado como una especie “casi amenazada” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN),​ lo cual quiere decir que está cerca de ser declarado en peligro de extinción.


“Era manos por debajo de la falda, manos en el trasero”: la denuncia de una periodista encubierta sobre el acoso sexual en una cena benéfica de ricos y famosos en Londres

 
Madison Marriage
Madison Marriage había escuchado que se producía acoso durante esta cena anual.

Algunas de las jóvenes que trabajaron como anfitrionas en el evento se quedaron en “shock”.

“Era manos por debajo de la falda, manos en el trasero, pero también manos en caderas, en la barriga; brazos rodeándote la cintura de manera inesperada”, describió la situación la periodista del Financial Times Madison Marriage.

Marriage asistió encubierta a la prestigiosa cena benéfica President’s Club Charity Dinner, un evento solo para hombres organizado anualmente en Reino Unido y al que este año asistieron 360 personalidades del mundo de la política o los negocios.

El objetivo oficial de este acto solidario es recoger fondos para causas como el centro para niños Great Ormond Street Hospital de Londres.

Y en una entrevista con la BBC Marriage compartió detalles del acoso que ella y otras mujeres sufrieron durante la cita, celebrada el pasado jueves en un hotel de lujo de Londres.

Tras la denuncia, el President’s Club anunció este miércoles que cerraráy que los fondos restantes van a redistribuirse a las organizaciones benéficas para niños “de manera eficiente”.

En un comunicado, la institución indicó que los organizadores estaban “consternados” por las acusaciones y que tales comportamientos eran “totalmente inaceptables”.

“Las acusaciones serán investigadas completa y rápidamente y se tomarán las medidas apropiadas”, afirmaron.

Un vocero de la agencia Artist, que reclutó a las anfitrionas, sostuvo por su parte que no estaba al tanto de ningún reclamo de acoso sexual, pero que el tipo de comportamiento alegado era “completamente inaceptable”.

David Meller 
David Meller, uno de los organizadores de la cena y miembro del Departamento de Educación de Reino Unido, renunció también después de los informes.

David Meller, copresidente del President’s Club y miembro del Departamento de Educación, renunció también después de conocerse los informes.

La ministra de Educación, Anne Milton, declaró: “David Meller abandona su puesto como miembro no ejecutivo del Departamento de Educación (…) y sé que el secretario de Educación está claro en que es la decisión correcta”.

La agencia de publicidad más grande del mundo, WPP, que patrocinó una de las mesas del evento, anunció que retirará su apoyo tras las acusaciones realizadas por la reportera, si bien su director ejecutivo, Martin Sorrell, aseguró a la BBC que sus invitados no presenciaron el comportamiento descrito por Marriage.

Los hospitales Great Ormond y Evelina London anunciaron, por su parte, que devolverán donaciones anteriores de los organizadores después de las acusaciones.

“Manos” por todas partes

Me manosearon varias veces y sé que hay numerosas trabajadoras que dijeron que les pasó lo mismo”, contó la periodista del Financial Times.

“No era, supongo, manoseo de alto grado, pero una de las cosas más extrañas que ocurrió es que podías estar hablando con un hombre y, de repente, este te agarraba la mano”.

La periodista decidió acudir al evento para comprobar que las historias de acoso que les habían llegado eran reales.

“Me habían advertido que los hombres podrían resultar molestos (…) Sabía que algo de eso podría ocurrir esa noche, pero no estaba al cien por cien segura. Pero hay otras muchas mujeres que estaban ahí que no tenían ni idea que el evento iba a ser así“.

“Una mujer me dijo que se quedó impactada. Le preguntaron si era una prostituta”.

Según Marriage, a las 130 mujeres que trabajaron en el evento se les pidió que se vistieran con tacones negros “sexis” y ropa interior de ese mismo color.

Dorchester Hotel.Derechos de autor La cena se celebró en el hotel de lujo Dorchester de Londres.

También se les dijo que podían beber alcohol mientras trabajaban.

Cobraron £150 (US$213) más £25 (US$35) para el taxi de vuelta a casa.

“Su primera tarea”, cuenta el reportaje del diario, “fue firmar un acuerdo de confidencialidad. Las anfitrionas no tuvieron la oportunidad de leer su contenido ni llevarse una copia”.

“Evento incómodo”

El editor de asuntos políticos de la BBC, Nicholas Watt, dijo que el diputado conservador Nadhim Zahawi estaba presente en la cena, pero se marchó pronto porque “era un evento incómodo y extraño”.

“Cabe la pena destacar que (Zahawi) ya había asistido a esta cena en otra ocasión-antes de que ser elegido como diputado en 2010-, pero, tal y como yo lo veo, él pensó que el evento entonces fue completamente diferente al de la semana pasada”.

La ecuatoriano-española Nathaly Salazar falleció en Perú y su cuerpo fue lanzado a un río. 

 

La ecuatoriana-española Nathaly Salazar falleció el pasado 2 de enero mientras hacía turismo en Perú. Desde ese día su familia la buscaba y este fin de semana se confirmó su deceso, revelado por dos guías turísticos que confesaron haber lanzado su cadáver a un río, ante el temor de que se conozca su muerte.

El deceso habría ocurrido mientras la joven se desplazaba en una tirolina (canopi) en la comunidad Cacllaracay, en la región Cuzco, que ofrecía una vista panorámitca del Valle Sagrado de los Incas. Según el testimonio de los detenidos, el dueño de la empresa de transporte turístico y su empleado, ella sufrió un golpe en la cabeza que le provocó la muerte. Su cuerpo fue arrojado al río Vilcanota-Urubamba, en el sector conocido como Paucarbamba.

Su familia inició desde España su búsqueda desde el 2 de enero, un día después de su último contacto telefónico. La Policía de Perú lanzó una alerta en la zona con los datos de la mujer, quien desde septiembre inició un periplo turístico por su país natal (llegó a Europa a los 12 años) y luego pasó a Perú. Tenía previsto viajar a Bolivia, Chile y Argentina.

“Según la información policial, el 2 de enero la joven llegó al sitio arqueológico de Moray y de ahí se dirigió a Maras, para luego seguir a pie hasta la comunidad campesina de Cacllaracay, donde se ofrecía el servicio de observación a los turistas”, informó este domingo ABC.

“Los padres de Salazar llegaron a Perú el pasado martes, con la intención de sumarse a la búsqueda que se hace en Cuzco y, según indicó su madre, Alejandra Ayala, el 31 de diciembre pasado fue la última vez que tuvo comunicación con ella, quien le aseguró que estaba ‘bien y feliz’”, según recogió El País.(I)

Fuente: El Universo


domingo 14 enero 2018

la paradoja del Poopó, el lago de Bolivia que aparece y desaparece

  • 11 enero 2018

Abdón nunca vio el mar.

Pero desearía verlo.

Me lo cuenta mientras conduce su vieja furgoneta por unas pistas polvorientas e improvisadas.

Adentro del vehículo, el calor del altiplano boliviano agudiza el olor punzante a hoja de coca mascada.

Afuera, enmarcado por la ventanilla, desfila un panorama monótono, una inmensa planicie blanquecina salpicada por el verde apagado de unos arbustos.

Lecho lago Poopó
El lecho del lago boliviano Poopó, durante la estación seca, se convierte en una planicie arcillosa (foto: Angelo Attanasio).

A ratos aparecen unos prometedores destellos que evocan la presencia de un lago.

“¡Agua!”.

Pero, a cada metro recorrido, esa agua se vuelve más lejana, inalcanzable, hasta fundirse en el horizonte con los cerros del altiplano andino.

Porque esa agua no existe: es una ilusión óptica.

Todo lo que queda del lago Poopó, que llegó a ser la segunda extensión de agua dulce de Bolivia, es ahora un espejismo.

Hasta hace unos meses, sin embargo, no era así.

Y dentro de otros pocos, cuando la estación de lluvias haya cumplido con su tarea, el lago probablemente volverá a aparecer.

Lago Poopó
El lago Poopó fotografiado, con 3 años de diferencia, desde un satélite de la NASA.

Ya ocurrió a principios de 2017, cuando el ministro de Defensa boliviano, Reymi Ferreira, publicó una foto acompañada de una frase elocuente: “Lago Poopó otra vez con agua”.

Pero, ¿realmente el lago había reaparecido? ¿Cómo podía haber ocurrido? ¿Se mantendría o volvería a desaparecer?

Es finales de noviembre de 2017 y Abdón aparca la furgoneta en un punto indefinido de esta llanura seca.

Bajo a comprobar la consistencia del mosaico de arcilla y salitre que conforma el lecho de este lago quemado.

A cada paso, entre las grietas de los terrones, brota la misma pregunta: ¿cómo se cuenta la historia de un lago que existe y no existe a la vez?

Decido que la mejor manera de hacerlo es encarándolo desde todas partes: adentrándome en sus entrañas, recorriendo sus terrenos y sobrevolándolo.

1. Desde el aire

Marcelo Miralles es un hombre decidido.

El 12 de diciembre de 2015 el diario del que es gerente, La Patria de Oruro, publicó la noticia: “¡El lago Poopó desapareció!”.

Nadie le creyó.

Así que unos días después se subió a la avioneta con la que ahora estamos surcando el aire frío y enrarecido de la mañana. Iba en busca de la prueba definitiva y la encontró sacando una foto que salió al día siguiente en portada.

 

La transformación del lago Poopó en Bolivia vista desde el aire (video: Angelo Attanasio).

La noticia se esparció rápidamente por el resto del mundo y causó revuelo expresado en tonos apocalípticos.

¿Cómo es posible que los 3.000 kilómetros cuadrados del lago Poopó se hayan esfumado? ¿Acaso son los efectos del cambio climático?

Durante meses, distintos medios internacionales reportaron la muerte del Poopó. Hasta que el Poopó regresó.

Situado a más de 3.600 metros de altitud, este lago ocupa una vasta depresión que recoge las aguas del departamento de Oruro, una árida meseta andina encaramada en la cordillera que separa a Bolivia de Perú.

El 90% proviene del río Desaguadero, que lo conecta con el Titicaca, y estos dos lagos, junto con el Salar de Coipasa y el Salar de Uyuni, forman un sistema endorreico (es decir, sin salida al mar) llamado TDPS.

Sistema TDPS
El sistema TDPS, formado por el lago Titicaca, el río Desaguadero, el lago Poopó y el salar de Coipasa.

Cuando el nivel del Titicaca cae por debajo de los 3.810 metros, el flujo que alimenta el Desaguadero se interrumpe y el lago no puede compensar la pérdida masiva de agua debido a la evaporación de la superficie.

Pero toda esta complicada geografía, desde la altura de 500 metros a la que Marcelo Miralles y yo estamos volando, sólo se puede intuir.

Hay sin embargo dos elementos peculiares que llaman en seguida la atención. Miralles me los indica mientras hace virar la avioneta hacia lo que era -y tal vez será- la isla de Panza, y que ahora es sólo una verruga en la piel agrietada del lago.

Isla de Panza
La isla de Panza ya no está rodeada de agua y se transformó en una colina (foto: Angelo Attanasio).

El primero es la paleta de colores del lecho del Poopó: las tonalidades de beige dejan paso a unas más internas de color marrón claro que, a su vez, dan paso a otras más oscuras.

Los movimientos sinuosos que forman estos colores se alternan como si fueran la resaca de una ola en la playa, con la diferencia de que aquí el blanco de la espuma es una espesa costra de sal.

Del verde que caracteriza el agua del Poopó o del rosa de los flamencos andinos, en cambio, ni rastro.

El segundo elemento, que Marcelo insiste en remarcar, es que el lago está completamente seco.

“Otra vez”, recalca.

Efectivamente, la desaparición de 2015 no fue la primera en la historia de este frágil cuerpo de agua.

A lo largo del siglo XX el Poopó estuvo completamente seco entre 1939 y 1944 y entre 1994 y 1997, mientras que entre 1969 y 1973 quedó reducido a unos cuantos charcos salados.

Pero también es verdad que el lago ha vuelto todas las veces: regresó en los 40, volvió en los 70 y a principios de 2017.

“No hay duda de que el Poopó volverá a existir en el futuro”, me garantiza Milton Pérez, profesor de ingeniería agrícola de la Universidad Técnica de Oruro, que desde hace tiempo investiga los movimientos del lago.

Aunque eso no significa que seguirá resucitando eternamente, Pérez está convencido de que todavía habrá Poopó por muchos años más. Pero no para siempre.

Su convicción se basa en varios estudios científicos que demuestran que el Poopó deriva de otros lagos prehistóricos mucho más grandes y que acabaron secándose.

El último de estos, el lago Minchín, ocupaba hasta hace 10.000 años las áreas del Poopó y de los actuales salares de Uyuni y de Coipasa.

“Según su comportamiento natural, el Poopó también está destinado a convertirse en un salar”, me explica Pérez.

Capa de sal del Poopó
La orilla meridional del lago Poopó está recubierta por una gruesa capa de sal (foto: Angelo Attanasio).

“Por lo tanto, la pregunta que hay que hacerse es: ¿en cuánto tiempo?”, le dice a BBC Mundo.

Los modelos matemáticos de los expertos apuntan a que la desaparición natural del Poopó acontecerá dentro de entre 1.500 y 2.000 años.

Aunque según aseguran varios científicos, el cambio climático, los efectos de la Oscilación Meridional de El Niño (ENSO) y la actividad humana están acortando su vida.

Entre 1995 y 2005 la temperatura en el altiplano andino subió un promedio de 0,9 °C, y la temperatura mínima aumentó 2,06 °C en los últimos 56 años. Estos factores influyen de manera decisiva en la evaporación de las aguas.

A eso hay que añadir unos ciclos de sequía cada vez más frecuentes y largos. Antes, a un año de lluvia escasa le seguían siete de lluvias abundantes, cosa que permitía la recuperación del lago.

En las últimas dos décadas, en cambio, la sequía se repitió cada tres años.

Finalmente, hay que considerar los vientos que entre agosto y septiembre barren sin piedad la superficie del lago y lo inundan con millones de toneladas de sedimentos del desierto de Atacama.

¿Pero se puede decir que la desaparición del Poopó se debe al cambio climático?

“Sí, pero solo en parte”, responde Pérez.

A los efectos naturales se suman además el uso cada vez mayor del agua del Desaguadero para producción agropecuaria y las consecuencias de siglos de actividad minera en la zona.

“De no cambiar estos factores”, sentencia Pérez, “el Poopó está destinado a existir como mucho otros 250 o 300 años”.

¿Y hay solución?

“Podemos hacer poco contra el cambio climático o el Niño”, añade, “pero sí podemos actuar sobre las otras causas”.

Lecho seco lago Poopó
Dentro de 2.000 años el lago Poopó está destinado a convertirse en un salar, pero la actividad humana podría acelerar este proceso (foto: Angelo Attanasio).

2. Desde la superficie

A Pablo Flores ya no le queda ni siquiera su sombra.

Se la borró el sol del mediodía, el mismo que desde hace milenios tuesta las pieles de las poblaciones del altiplano y que ahora corroe las tuercas del barco que me señala con el brazo.

Lo señala como si la oxidada embarcación fuera la culpable del desastre, cuando ese amasijo de madera y chatarra no es más que otra víctima involuntaria de esa ausencia llamada Poopó.

Pablo Flores, uru
“Nos hemos quedado huérfanos”. Pablo Flores, autoridad indígena uru, se queja de que sin el lago ya no pueden pescar ni cazar. (foto: Angelo Attanasio).

Durante casi toda su vida Flores vivió de la caza y de la pesca en el lago, igual que casi todos los hombres de Puñaca Tinta María, una de las tres aldeas habitadas por la comunidad indígena Uru-Murato en la ribera oriental del lago.

Y desde hace unos meses él es “mallkuqota”, la autoridad tradicional del lago, un cargo que le otorga dos derechos absolutos: el de velar por el Poopó y el de hablar en nombre de los poco más de 700 urus que todavía viven en sus orillas.

“Desde que el Poopó se secó, los urus somos huérfanos”, me dice mientras caminamos hacia lo que considera su última esperanza: un “atajado”, un montículo de tierra de menos de un metro de altura y de decenas de kilómetros de largo levantado para cercar las aguas del lago.

Cuando las aguas vuelvan, claro.

“El lago nos daba la vida”, dice con un tono de voz que oscila entre la resignación y el candor optimista.

“Por eso hemos pensado hacer un atajado, para que el viento no se lleve el agua. El viento es quien trae la muerte al Poopó”, le dice a BBC Mundo.

Desde hace unas semanas todas las familias urus de la zona están ocupadas excavando en la arcilla ese dique que, creen, les devolverá el lago.

“Perdimos nuestros oficios y ahora estamos trabajando como jornaleros. Antes, entre marzo y octubre sacábamos unos seis quintales de pescado día por medio. Ahora, nada”.

Como “mallkuqota”, Pablo se encarga de los rituales para que llueva y vuelvan las aguas al Poopó.

Detalla la “misa grande” que hicieron en septiembre, un ritual que, según me cuenta, tuvo su recompensa y que fue celebrado como la llegada de un familiar a quien no se ve desde hace tiempo.

“Nuestro creador nos escuchó y tres días después llovió. Nuestra esperanza es que este año, con la estación de lluvias, volveremos a comer pejerrey”.

De momento los urus se tienen que conformar con las bolsas de comida, a veces escasa, que el gobierno departamental les entrega a cambio de cavar ese dique de arcilla seca, más eficaz para contener la promesa del lago que sus aguas.

“Los urus se han convertido en los primeros refugiados climáticos de Bolivia”, me suelta a bocajarro Limbert Sánchez Choque, el coordinador general de la asociación CEPA (Centro de Ecología y Pueblos Andinos).

 
Los indígenas uru-murato podrían ser los primeros “refugiados climáticos” de Bolivia (video: Angelo Attanasio).

Sánchez se ocupa desde hace años de los problemas ambientales en el área de Oruro y está convencido de que el atajado que los urus están construyendo no sirve.

“Es un chiste”, le dice a BBC Mundo.

“¿Volverá entonces el lago?”, le pregunto.

“Sí, pero si se dan ciertas condiciones”, es su respuesta.

Su lista contiene una política de regulación hídrica del TDPS, obras de dragado del lecho, el cierre de los canales de riego en época de lluvia y un mayor control de la actividad minera.

Pero es cuando habla de las consecuencias sociales que acarrea la condición del Poopó que asoma entre sus palabras un tono fatalista.

“Un pueblo sin tierra es un pueblo condenado a desaparecer. Y la tierra de los urus es el lago. ¿Cómo se puede preservar su identidad cultural?”, se pregunta. “¿Qué perspectiva, qué horizonte económico se le va a dar a ese pueblo?”.

Según él, son las autoridades públicas quienes tienen la obligación de dar respuesta a estas preguntas.

viernes 5 enero 2018

AUDIENCIA PÁRA SENTENCIA EN CASO DE ESTAFA MASIVA SE CONOCERÁ EL 11 DE ENERO PROXIMO

El “sonado” caso de estafa masiva bajo la modalidad de la denominada “pirámide” que involucra directamente al pastor evangélico Milton G. de una iglesia de Puyo y otras 12 personas, podría llegar a su fin el próximo 11 de enero de 2018, a las 14h00, cuando se dicte o se haga publica la sentencia por parte de los jueces.

Así lo determino la sala de la Corte de Justicia de Pastaza, al agotarse los dos días, 3 y 4 de enero 2018, para las ultimas pruebas de cargo y de descargos presentadas por las partes, tanto acusadora como demandada.

El abogado Edmundo Mosquera, quien defiende a las personas que denunciaron el caso, manifestó que hay las pruebas suficientes y fehacientes de la estafa masiva bajo esta modalidad y esperan una sentencia condenatoria de al menos 10 años, por este delito, donde las personas entregaban dinero en efectivo al pastor evangélico, y otros depositaban en cuentas de empresas “fantasmas” que el mismo evangélico les dio los números de esas cuentas, según testimoniaron los supuestos perjudicados, para que hagan esos depósitos directos y cuyas copias se les iba a entregar pero nunca  las obtuvieron, tampoco apareció el dinero.

Este caso en su proceso lleva más de dos años desde la primera audiencia que se cumplió el pasado 11 de mayo de 2015; luego se han cumplidos varias otras audiencias más entre 2016, 2017, siendo las ultimas las de inicio de este 2018, del 3 y 4 de enero, donde se tenía que ya dictar sentencia, aseguró Mosquera.

Son más de 200 personas las que dicen haber sido estafadas en Pastaza, pero solo 30 personas presentaron las denuncias en la Fiscalía.  Esperan que haga justicia y se les devuelva los dineros entregados que van desde 1.000 hasta 20 mil dolares, por cada uno, según informes presentados.

En su momento MIlton G. se acopgio al sielncio y en als pocas palabars que dio a  loes medios de comuncaion local hacve poscos dias indico que s epreueb y que esta tranquilo porque el y las otras personas acusadas son inocentes

 

Caso Yuliana Samboní: cómo el brutal asesinato de una niña indígena a manos del conocido arquitecto Rafael Uribe enfrentó a la vieja y la nueva Colombia

 
Yuliana Samboní
Image captionYuliana Samboní vivía con su familia en un barrio humilde de Bogotá, donde fue raptada. Foto: familia Samboní

“¿No sabes lo que pasó en este edificio?”.

Esta pregunta me la hizo a finales de octubre un amigo mientras almorzábamos en el departamento que yo había alquilado a través de internet para pasar unos días visitando Bogotá.

La expresión seria de su cara me hizo entender en seguida que no se trataba de nada bueno.

“En el departamento del piso de arriba encontraron muerta a la niña Yuliana Samboní“, me dijo.

No necesité que me diera más detalles.

Hace un año, el 4 de diciembre de 2016, la menor indígena de origen humilde fue secuestrada, violada y asesinada por el arquitecto de 38 años Rafael Uribe Noguera, perteneciente a una conocida y acaudalada familia bogotana.

El crimen, que sacudió a la sociedad colombiana como pocos antesocurrió en el barrio de Chapinero Alto, una de las zonas de moda en el norte de Bogotá, en la que en los últimos años se han abierto numerosos bares, tiendas y restaurantes de esos que aparecen en las guías para turistas.

En las semanas posteriores al asesinato mucha gente se acercó a la puerta de entrada del edificio -construido hacía apenas tres años por la propia familia de Uribe Noguera- para dejar flores, velas y carteles en recuerdo de Yuliana.

Un desafío

Rafael Uribe
Image captionRafael Uribe Noguera pertenece a una conocida y acaudalada familia bogotana. (Foto: cortesía de El Tiempo)

Debido a la gran repercusión que tuvo el caso en la opinión pública, el asesinato de Yuliana supuso un desafío sin precedentes para las autoridades.

Al día siguiente de producirse el crimen, tras hacerse públicas las identidades de la víctima y de su asesino, surgió un clamor popular exigiendo que se hiciera justicia, con miles de ciudadanos pidiendo en la calle y en las redes sociales que la muerte de la niña no quedara impune.

Muchos creían que Rafael Uribe Noguera -un hombre apuesto, soltero y de buena familia- podría eludir su responsabilidad, como había sucedido en el pasado en Colombia en tantos otros casos que involucraban a personas de clase alta “bien conectadas”.

El hecho de que se señalara a los hermanos del asesino -Francisco y Catalina- como encubridores (todavía deben ser juzgados) y que el guarda de seguridad del edificio en el que murió Yuliana se suicidara en extrañas circunstancias a los pocos días de la muerte de la niña, no hizo sino aumentar los temores de que no se llegara a esclarecer lo sucedido.

Protesta por la muerte de Yuliana SamboniDerechos de autor de la imagenEPA
Image captionLa muerte de Yuliana Samboní generó movilizaciones e indignación en Colombia.

El escrutinio sobre la labor de las autoridades en las horas y días posteriores al asesinato fue tal que hasta el presidente colombiano Juan Manuel Santos -en cuyo círculo cercano se encontraban personas vinculadas a los Uribe Noguera- se pronunció para condenar lo ocurrido y exigir justicia.

Muchos vieron en este caso una batalla entre dos países.

Por un lado, la “vieja Colombia”, en la que, como todavía sucede en muchas otras naciones de América Latina, las clases pudientes, gracias a su cercanía con el poder, hacen y deshacen a su gusto, y actúan con impunidad, cerrando filas para proteger a los suyos.

Por el otro, la “nueva Colombia”, un país que, tras más de medio siglo de conflicto armado y pese enfrentar todavía grandes problemas de violencia y desigualdad, se encuentra en plena transformación política, económica y social.

Pronto se quedó claro que la ciudadanía no iba a permitir que el crimen de Yuliana quedara impune.

Secuestrada y asesinada

En la mañana del domingo 4 de diciembre de 2016, Rafael Uribe Noguera salió en su camioneta de su residencia en el barrio de Chapinero Alto en dirección a Bosque Calderón, una humilde barriada de construcciones informales situada a unos pocos kilómetros de distancia.

Bogotá
Image captionEn este edificio, construido por la familia Uribe Noguera, se halló el cuerpo de Yuliana. (Foto: Google Maps)

Al llegar allí, aparcó, abrió la puerta de su auto y entabló conversación con Yuliana Samboní, quien estaba jugando en la calle junto a su primo.

La niña de 7 años vivía en ese lugar con su hermana pequeña y sus padres -Juvencio y Nelly-, quienes meses atrás habían decidido mudarse a la gran ciudad desde el empobrecido Departamento del Cauca -en el oeste del país- en busca de una vida mejor.

Tras intercambiar unas palabras, Uribe Noguera agarró a la Yuliana por el brazo y la introdujo a la fuerza en su camioneta, abandonando el lugar a toda velocidad.

Nada más producirse el rapto, los familiares de la pequeña contactaron a la policía, que inició una extensa operación de búsqueda.

Gracias a las descripciones de vecinos de Bosque Calderón y a las grabaciones de unas cámaras de seguridad, se pudo identificar al dueño del automóvil en el que la niña había sido secuestrada.

Las indagaciones que se realizaron en las horas posteriores llevaron a la policía hasta un apartamento propiedad de Rafael Uribe Noguera en el edificio Equus 66, situado en Chapinero Alto.

No se trataba de la vivienda habitual del arquitecto, que quedaba a unas pocas cuadras, sino de un departamento dúplex de su familia que se encontraba vacío y en proceso de arriendo, en el que en la noche del domingo 4 de diciembre se halló el cuerpo sin vida de Yuliana.

Según reveló la autopsia, había sido violada, torturada y asfixiada hasta la muerte.

Pero Rafael Uribe Noguera, quien no contaba con antecedentes penales, no estaba en la escena del crimen.

Internado en una clínica

Horas antes se había trasladado en un taxi junto a su hermano Francisco -abogado que trabajaba en uno de los bufetes más conocidos de Bogotá- a una clínica privada por sufrir una aparente sobredosis de drogas.

Rafael Uribe recibe la notificación de arrestoDerechos de autor de la imagenEPA
Image captionUribe Noguera oyó los cargos que las autoridades presentaron en su contra mientras estaba internado en una clínica privada, dos días después del crimen.

Fue en esa clínica en la que dos días después, postrado en su cama y llevándose las manos a la cabeza, Uribe Noguera oyó los cargos que las autoridades presentaron en su contra: secuestro simple, acceso carnal violento, tortura y feminicidio agravado.

Las pruebas eran contundentes. Además de las grabaciones de las cámaras de seguridad que mostraban a la pequeña Yuliana con vida en el interior del vehículo del arquitecto, se hallaron en el auto de este y en su departamento prendas de la víctima y restos de su ADN en el cuerpo de la pequeña.

Con el paso de los días se fueron conociendo otros detalles del caso, que apuntaban a que Francisco y Catalina Uribe podían haber ayudado a su hermano a alterar la escena del crimen y a eliminar pruebas -como los mensajes de texto del celular del sospechoso-, lo que hizo aumentar la indignación popular.

También se hicieron públicos detalles de la vida personal de Rafael Uribe, quien, según algunos relatos, era dado a los excesos con el alcohol, las drogas y las mujeres.

Tras ofrecer diferentes versiones de lo ocurrido, a mediados de enero de 2017 Rafael Uribe Noguera se declaró culpable y tres meses después fue condenado a 51 años de cárcel, pena que a principios de noviembre le fue aumentada hasta los 58 años.

Un año después de la muerte de Yuliana, sus padres, quienes hace meses regresaron al Departamento del Cauca, esperan todavía recibir una compensación económica de parte de la familia Uribe Noguera.

Los hermanos del asesino están a la espera de ser enjuiciados por presunto encubrimiento.

Dos países

“En este caso, por los detalles que se conocen, parece que la familia de Uribe Noguera pensaba que estaba en la vieja Colombia”, me cuenta el periodista colombiano de BBC Mundo Juan Carlos Pérez Salazar.

“Colombia es un país muy clasista. En grandes ciudades como Bogotá el poder se acumula en unas pocas familias y la gente que pertenece a esas familias está acostumbrada a manipular la ley”, asegura.

Juvencio Samboní
Image captionJuvencio Samboní, padre de Yuliana, y su esposa, abandonaron Bogotá poco después del asesinato de su hija. Foto: Guillermo Torres/ Semana

“Hay un dicho muy viejo en el país que dice que ‘la justicia es para los de ruana’, que son los campesinos. O sea, que solo se aplica la justicia a la gente pobre”.

Según Pérez Salazar, “en este caso había detalles que apuntaban a que podía haber impunidad y que hacían pensar que la familia del asesino creía que estaba por encima de la ley“.

“Hace 20 o 30 años posiblemente hubieran logrado que el acusado saliese libre. (…) Pero este fue un asesinato muy simbólico y muchos ciudadanos y medios lo siguieron con atención, lo que hizo que hubiera un escrutinio importante sobre la justicia y que esta finalmente terminara condenando a Uribe Noguera”.

“Yo no recuerdo un caso parecido, resuelto con esta rapidez y contundencia”.

Pérez Salazar cree que esto demuestra que “pese a los grandes problemas de desigualdad, violencia y clasismo que todavía existen, Colombia es de alguna manera un país nuevo que está en proceso de cambio”.

Para el periodista de BBC Mundo, este caso también es un reflejo de dos de los grandes males que todavía aquejan a Colombia, como son el racismo y el machismo.

Niños desprotegidos

La muerte de Yuliana Samboní vino a engrosar la larga lista de feminicidios que se producen cada año en Colombia, la mayoría de los cuales -hasta un 90%, según cifras oficiales- quedan impunes.

El instituto de “virtudes tradicionales” de China que enseñaba a las mujeres a ser “obedientes” y a no protestar cuando fueran golpeadas por sus maridos

 
File imageEl instituto enseñaba que las mujeres no debían protestar al ser maltratadas por sus maridos.

En la Escuela de Cultura Tradicional de Fushun, en el noreste de China, las enseñanzas de “moral” para mujeres se resumían en tres mandatos: hablar menos, hacer más tareas domésticas y ser “obedientes” con los hombres.

Al menos eso se deprende de un video sobre las clases en este instituto que se hizo viral la pasada semana y llevó a las autoridades chinas a decretar su cierre inmediato por violar “los valores centrales del socialismo”.

En la grabación de las lecciones de “virtudes tradicionales”, que se filtró en la red social china Weibo (la versión china de Twitter), la profesora argumenta que “las mujeres no deberían esforzarse por avanzar en la sociedad, sino que deberían permanecer siempre en el nivel inferior”.

“Si pides comida en lugar de cocinar, estás desobedeciendo las reglas para las mujeres”, aseguraba la instructora.

Otra de las maestras decía que las mujeres deberían obedecer incondicionalmente a sus padres, esposos e hijos, que nunca deberían discutir cuando se les regañara ni protestar cuando se les pegara.

Una de las profesoras decía que si la mujer pedía comida, en lugar de cocinar, estaba desobedeciendo las reglas.
Image captionUna de las profesoras decía que si la mujer pedía comida, en lugar de cocinar, estaba desobedeciendo las reglas. (Foto: YouTube)

Y, claro, dicen que tampoco deberían divorciarse.

Según se aprecia en el video, entre las tareas “prácticas” que enseñaba el instituto se encontraba tender apropiadamente la cama y limpiar el piso y el inodoro con las manos sin protección.

En otro “consejo” uno de los maestros advierte que si una mujer tiene relaciones sexuales con más de tres hombres, el semen se volvería venenoso y podría matarla.

Entre las enseñanzas prácticas estaba limpiar el inodoro con la mano y sin guantes
Image captionEntre las enseñanzas prácticas estaba limpiar el inodoro con la mano y sin guantes. (Foto: YouTube)

Sea lo que sea lo que pregunte su marido, su respuesta debería ser: ‘Sí. Enseguida‘”, se le escucha decir a otro de los profesores.

Clausurada

De acuerdo con la agencia estatal china Xinhua, estas clases de moral comenzaron en 2011 por iniciativa de la “Asociación de Investigación sobre la Cultura Tradicional de Fushun” para “defender los valores del confucionismo”.

No obstante, el ayuntamiento de la localidad aseguró que las lecciones empezaron sin el visto bueno de las autoridades y que, por tanto, serían suspendidas.

La escuela, que recluta a estudiantes de todo el país, se agrandó en los últimos años y tiene también sucursales en ciudades como Wenzhou (este), Zhengzhou (centro) y Sanya (sur extremo), según el diario chino Global Times .

En declaraciones a este periódico digital, los empleados del video aseguraron que el contenido del video era una “tergiversación” de su trabajo para promover la cultura tradicional.

la escuela
Image captionLa escuela basaba sus enseñanzas en valores conservadores de obediencia. (Foto: YouTube)

Pero este no fue el punto de vista del buró de educación local de Fushun, que aseguró que las enseñanzas del instituto iban en contra de la “moral socialista“.

En un comunicado en su página de Weibo, indicaron, además, que realizarían un control más amplio para localizar institutos similares.

“Debemos detener cualquier fenómeno que viole los valores centrales del socialismo”, dice la declaración.

Según Global Times, los cursos de moral tradicional basados en la filosofía de Confucio se han multiplicado en China en los últimos años y sus enseñanzas remiten a valores conservadores de obediencia.

El confucionismo, que fue practicado durante la época imperial, se prohibió tras la revolución comunista de 1949.

Sin embargo, tras la llegada a la presidencia de Xi Jinping esta filosofía se ha puesto de moda, al punto que el propio presidente cita a Confucio en sus discursos como referencia patriótica a las tradiciones chinas.


Publi/reportaje:

Cooperativa de transportes /Centinela del Oriente/,  primera intercantonal, sirviendo a Pastaza y al país.

Esta fue la primera cooperativa de transporte intercantonal desde Puyo, Pastaza hacia el cantón Palora en Morona Santiago, cuando se cruzaba en gabarra por el río Pastaza, con caminos inhóspito y peligrosos, ….Las unidades se deterioraban, y no estaban en condiciones optimas. Incremento su ruta a Macas

Ante la acogida ciudadana s e convirtió en una cooperativa interprovincial con rutas directas a Quito y Ambato..

Con la presencia d su gerente actual, Carlso Chavez, la cooperativa se ha fortalecido con nuevas y modernas unidades a la altura de las grandes cooperativas de buses  internacionales para brindar comodidad y seguridad, pero además en el servicio de índole social.

Hace poco la Cooperativa Centinela del Oriente, sede Puyo, firmó un convenio de cooperación con la Fundación Vida: Unidos contra el cáncer, para brindar durante un año el servicio gratuito a las personas que sufren de cáncer mas un acompañante para sus diferentes tramites y atenciones en la ciudad de Quito, con pasaje gratuito para dos personas ida y  retorno.

Centinela del Oriente, más que un transporte, es un servicio a la comunidad,

SALUDA en estos 58 años a la provincia de Pastaza , con el  compromiso de seguir trabajando por el bienestar de cada uno de sus pasajeros.

Carlos Chavez

Gerente

 


Especial : Domingo

Domingo 28 octubre 2017

 Los Canelos, una herencia legendaria que persiste

Origen

Los Canelos, los primeros Kichwas que tomaron contacto con la Misión Dominicana que tras la conquista española en América, buscaron pueblos remotos y en estado primitivo para adoctrinarlos, en el siglo XV, en el tiempo de la inquisición de la Iglesia Católica /M. Gálvez/.

En el libro: Canelos vive en la historia, publicada por la casa de la Cultura en 2011, del autor Oscar Ledesma, se señala  que un pueblo de nombre MAUKALLACTA, vieja tierra, en kichwa, estaba asentada en el valle que forma la desembocadura del rio Maukallaktayuku al caer el rio Bobonaza, allí rodeado de frondosos árboles de canela. Poco a poco, con el paso del tiempo, se traslada hasta el lugar donde hoy se asienta el centro poblado Canelos, bajo la tutela de la Misión Dominicana, que asentó allí la primera Misión en Pastaza.

Los Canelos, según la versión de la propia Iglesia, son el producto de una fusión biológica de varios grupos aborígenes y clanes familiares /Pendays, gayes, shimigayes, muratos, gualingas, inmundas, quijos, canelos, sapáras y hasta jíbaros/, quienes coincidieron en la necesidad de huir de sus sitios de origen para evitar ser adoctrinados por los misioneros y de la leyes generadas por la Corona española para saquear sus riquezas como el oro.

En 1581, bajo el auspicio de los religiosos  de Santo Domingo, se hace una primera fundación del lugar, y en 1624, en una segunda intención el P, Sebastián Rosero funda la Misión  de canelos, con el objeto de crear un tambo de descanso en las aciagas jornadas con rumbo al Marañon o Amazonas, hacia la Misión de Mainas, Perú.—Brasil.

Con la conquista y la evangelización llegó al sector el kichwa, idioma que en poco tiempo impuso su fuerza e influencia en casi la totalidad de los grupos y familias que para ese entonces tenían sus propias lenguas dialécticas

Una vez sometidos los indígenas de la zona de Canelos, se acrecentaron aún más las diferencias con los grupos nativos del otro lado del río Pastaza, mismos que por historia eran reconocidos como pueblos guerreros, reductores de cabezas humanas, protagonistas de las más insólitas crueldades, indómitos y resistentes a cualquier alianza y contacto con otro grupo, acusándoles a los canelos de haber permitido el contacto con el /blanco/.

Política y administrativamente Canelos en su historia fue identificado como el País de la Canela, luego con la creación de la provincia No.15, de nombre Oriente, en mayo 1861, Canelos se constituye en el segundo cantón de la provincia de Oriente. Posteriormente, en la presidencia del general Eloy Alfaro, en 1897, s econviertye en la región de Oriente, en esa época Canelos seguía como cantón.

Se cree que fueron las enfermedades, las pestes, epidemias, traídos por los españoles, además de los saqueos y enfrentamientos, hizo que se disminuya ostensiblemente su población hasta quedar reducido a una mínima parte de su población original.

El 13 de noviembre de 1911 cuando se publica la creación del RO No.58, del cantón Pastaza, aparece Canelos como parroquia rural del nuevo cantón Pastaza, que comprendían las parroquias de Mera, canelos, Sarayaku y Andoas..

/Espere II Parte, Sus fiestas, sus tradiciones: próximo domingo


Domimgo 22 octubre 2017

La Mujer Woarani: entre lo primitivo, sensualidad, matriarcado y emprendimiento, junto al hombre guerrero. Compartimos varias historias y reportajes.

El color rojo, caracterizado por el achiote, un producto natural que se cultiva en la selva, es el principal maquillaje y símbolo de la mujer y hombre huoarani o waorani. las mujeres mayores lo utilizan mas frecuentes y las jóvenes suelen hacerlo en su comunidades o en fiestas, porque ya en la ciudad van perdiendo esta costumbre. /M.Galvez*

Huao Onquiyenani 
Mujeres Huaorani

Texto Dayuma Albán

La vida de las mujeres huaorani transcurre entre la tradición y las transformaciones culturales y ambientales. Portadoras de conocimientos y prácticas que han permitido a su pueblo adaptarse durante años a la vida en el bosque, enfrentan ahora la adaptación a los cambios económicos, tecnológicos y sociales producto de la relación con la sociedad mestiza y occidental, asunto que las sitúa a diario en una frontera cambiante.

Dahua habita esta frontera. Mientras camina por las calles de Puyo hacia la oficina de la Organización de la Nacionalidad Huaorani de la Amazonía Ecuatoriana, saluda a la tendera, al panadero, al taxista, que conocen hace varios años a la huao que dejó la selva para vivir en la ciudad, la hija de aquellos “aucas”, guerreros temidos en el pasado. Desde su oficina, decorada con collares de semillas rojas, equipada con una computadora y un teléfono, se sitúa entre el mundo no huao y el mundo huao. Desde allí dialoga con todas las instituciones que tienen interés en el territorio de su pueblo, en sus recursos, en su gente. 

Lejos de allí, a las cuatro de la mañana, su prima Nemo se levanta, aviva las brasas que dejó el fuego de la noche anterior, y calienta agua para el penemepe, una bebida hecha con el plátano que ella misma cultivó. La bebida acompañará a la carne del sahíno que su esposo cazó, y al arroz que compró en la tienda. Antes de que el sol golpee con fuerza el manto amazónico, camina hacia uno de sus huertos; va a limpiarlo, a cosechar yuca para cocinar, preparar sopa o chicha. Lleva un machete, botas de caucho, vestido y, colgando de su frente, una canasta hecha con lianas. Al regresar a casa la esperan sus hijos e hijas, y también el mono chorongo, el tucán y el loro. Su casa está cercada por la selva y por un carretero en cuya orilla discurre una tubería oxidada por donde serpentea el petróleo, que almentará una industria, un comercio y una tecnología que no existen en su comunidad

‘Los Huaorani no sexualizan la sensualidad, pues, los placeres del cuerpo no se distinguen de otros afectos y placeres cotidianos como el dormir juntos, compartir el alimento, acariciarse entre ellos, quitarse los piojos, darse masajes y besos en el cuerpo, etc. Es lo que ellos entienden como “bienestar común”.’ 
‘(…)Tampoco es determinante la atracción sexual entre hombres y mujeres, pues aquí la bisexualidad, la homosexualidad y la heterosexualidad no están en su imaginario’

El testimonio de Joaquina Grefa, una cautiva quichua entre los huaorani (Ecuador, 1945) María Susana Cipolletti

De las primeras décadas del siglo xx datan informaciones sobre los conflictos de los huaorani con el frente de penetración en la región oriental del Ecuador – trabajadores de las prospecciones geológicas y petroleras, colonos, campesinos. Relatos de pillajes por parte de los huaorani, venganzas por muertes acaecidas en uno y otro bando y los raptos mutuos de individuos son parte de la historia y las leyendas del área.

4En la región bajo consideración, los quichua eran en su mayoría trabajadores de haciendas, que, o bien en incursiones al territorio huao, o bien en represalia de un pillaje, capturaban a huaorani. Se apoderaban preferentemente de niños de uno u otro sexo o de muchachas las cuales, en la mayoría de los casos, terminaban como « trabajadores » en haciendas de la región o, en algún caso, como empleadas de servicio doméstico en Quito. Estos casos se hallan documentados aproximadamente a partir de 1900 (Cabodevilla 1994, pp. 192, 214, 245; Stoll 1982, p. 281). La condición de los huaorani como trabajadores en las haciendas se asemejaba más a la de siervos y esclavos que lo que solemos entender con esa denominación. Con la entrega de varias muchachas huaorani a un patrón de conspicua aparición en las fuentes (Carlos Sevilla), su captor saldó con él una deuda monetaria (Dall’Alba 1992, p. 106), lo que muestra que los huaorani tenían un valor definido. Mientras que a los patrones les interesaba la fuerza de trabajo gratis que aquellos representaban, la orden católica de los josefinos, activa en el área, también mostraba interés – aunque por motivos muy diferentes –, pues esperaban educar a algunos niños para que actuaran de mediadores en contactos futuros (Cabodevilla 1994, p. 243). Los huaorani apresados no sobrevivieron por lo general a las condiciones de vida lejos de su grupo, enfermaron gravemente o cayeron en un estado de apatía y depresión, como dos mujeres presas en un claustro en Quito o, en un acto de desesperación, se  suicidaron ingiriendo barbasco (veneno para peces; véase Blomberg 1996, pp. 48 ss., 54 ss.).

5Con el recrudecimiento de los conflictos internos entre los huaorani alrededor de 1950, varias mujeres huyeron hacia el exterior. La fuga más famosa fue la de Dayuma, pues abrió las puertas a la misión del Instituto Lingüístico de Verano (ILV/SIL), luego que la misionera Rachel Saint la liberara de su destino en la hacienda Illa y regresara con ella al grupo huao. El coraje de las mujeres que huían de la situación desesperada que vivían en el seno de su sociedad, se patentiza aún más al considerar que, en opinión de los huaorani, los quichua, los mestizos y los blancos eran caníbales (Rival 1996a, p. 71; Wallis 1996, p. 49)2.

6La toma de cautivos y su incorporación violenta era así común a ambas sociedades. Sin embargo, el fenómeno presenta una diferencia esencial: las mujeres huaorani eran incorporadas al estrato más bajo de la sociedad regional y de los trabajadores de la hacienda – previa violación, que era parte de la incorporación a ese nuevo mundo. Por el contrario, la situación de las cautivas quichua, como veremos en el relato de Joaquina, no parece haberse diferenciado en nada de la de otras mujeres del grupo. Eso sí, los huaorani tomaron las medidas necesarias para que se asemejara a ellos: le quitaron la ropa, le agujerearon los lóbulos de las orejas y, el mismo día en que la raptaron, le dieron una hamaca – en realidad, dos, pues la niña, enfurecida, arrojó la hamaca al río… actitud que no logró irritar a sus captores, que esa misma noche le entregaron otra (Tidmarsh y Grefa 1945, pp.  1, 5). Las informaciones existentes no dan pie a la afirmación de los Robarchek (1998, p. 98) de que la expectativa de vida de las cautivas era breve, pues las mataban luego de unos meses: varias cautivas vivieron muchos años con los huaorani, y por lo menos una antigua cautiva sigue viviendo allí en la actualidad, casada con un viejo guerrero (St. Beckerman, comunicación verbal, enero 2001, foto en Cabodevilla 1994, p. 454).

7El grupo con el que vivió Joaquina estaba compuesto por 32 personas, de las cuales 18 eran mujeres: además de Joaquina, había otras dos mujeres quichua: Margarita y Api (Victoria), la cual había sido raptada de pequeña y huyó luego con Dayuma en 1947 (Cabodevilla 1994, p. 262; Wallis 1996, p. 58)3. Sobre Margarita no hemos encontrado más informaciones.

8Años más tarde, en 1957, vivió en este mismo grupo una muchacha llamada Maruja Huatatoca, raptada cuando tenía 18 años, luego de que asesinaran a su esposo. Su liberación se debió a la influencia ejercida por el Instituto Lingüístico de Verano, cuando dos mujeres huaorani regresaron a su grupo luego de una larga ausencia y convencieron al esposo huao de Maruja de que la liberara (Elliot 1989, pp. 29, 57; véase también Cabodevilla 1994, pp. 315, 335).

9El último caso de cautiverio del que tenemos noticia se halla documentado en el relato de un guerrero huao: en 1964 su grupo atacó a una familia quichua y robó a una niña de unos 5 años, que vivió varios años con ellos y con otro niño raptado anteriormente. También en este caso los dos cautivos fueron liberados bajo la presión de Dayuma (Patzelt 1992, p. 64).

11La alteridad entre ambas sociedades indígenas era muy marcada: los huaorani concebían a todo extraño al grupo como un eventual caníbal e inspiraban a su vez terror a los quichua con sus silenciosos desplazamientos por la selva, sus ataques sorpresivos y su veloz retirada. Entre los quichua empleados por las compañías petroleras circulaba el rumor que no se los podía matar con armas de fuego y que arrojaban ayaallpa (tierra sacada de antiguos entierros) a los trabajadores, para sumirlos en un profundo sueño y poder atacarlos impunemente (Muratorio 1987, pp. 169 s.). Los quichua negaban a los huaorani el don del lenguaje – o sea, la condición de seres humanos –, ya que no reconocían su idioma como habla humana y opinaban que aquellos « sólo producen sonidos » o que « sólo hacían ruidos como animales » (Elliot 1989, p. 33; Blomberg 1996, p. 54). En las últimas décadas las relaciones entre individuos de ambas sociedades han cambiado de signo e incluyen transacciones comerciales y sociales, como compadrazgos y casamientos. Yost (1981b, pp. 700 s.) analiza las relaciones en los años 70, que presentan diferencias también con respecto a las actuales. Si bien los quichua siguen viendo a los huaorani como « salvajes », la opinión de las mujeres quichua es favorable, pues los huaorani son excelentes cazadores, no castigan a las mujeres ni les exigen grandes trabajos. Para suegros potenciales, tener a un yerno o una nuera huao implica el acceso a su territorio y, así, a sus ricos recursos naturales (Rival 1996a, p. 178).

Los protagonistas

A continuación me referiré a las sociedades protagonistas de esta historia sólo en la medida necesaria para enmarcar el relato de Joaquina. « Auca » es una palabra quichua que significa « salvaje », y se aplicó desde la época colonial hasta la actualidad a distintos grupos étnicos en diferentes regiones. En el Ecuador los huaorani recibieron esta denominación hasta hace unos diez años, cuando, en parte a su instancia, se suplantó por el etnónimo propio: huao, « persona » (singular), huaorani (plural).

13La bibliografía sobre esta etnia consiste sobre todo en relatos de viajes de aventura y expediciones, inspiradas por esta sociedad elusiva, guerrera y que en opinión de los extraños vivía aún en « la edad de piedra ». Los trabajos antropológicos son aún escasos y pueden reducirse a tres autores: James Yost (1981a, 1981b, 1994), Laura Rival (1993, 1996a, 1996b, 1998, 1999) y Miguel Ángel Cabodevilla (1994). Más que realizar un análisis etnográfico, Cabodevilla ubica la historia huao en un contexto nacional y señala las intrincadas relaciones e influencias entre ambas, utilizando un vasto número de fuentes, que incluyen documentos de archivos regionales y grabaciones magnetofónicas de miembros de la orden capuchina.

14La proveniencia geográfica y la filiación cultural de los huaorani son poco claras. Recién a partir de principios del siglo xx, con las incipientes incursiones en su territorio, se tomó conocimiento de su existencia. Aunque éste no es el lugar para una discusión extensa de la filiación huao, hay que señalar que diferentes autores los identifican como descendientes de los (hoy desaparecidos) abijira o auishiri, basándose en el hecho de que habitaban el mismo territorio. A partir de esta premisa, atribuyen a los huaorani los rasgos culturales auishiri que apuntó Tessmann (1930, pp. 475-486), sin tener en cuenta que el vocabulario auishiri que trae este autor es claramente no huao. En cambio, sí lo es el vocabulario procedente de un grupo al que denomina « Sabela » (Tessmann 1930, pp. 298-302); denominación que, sin embargo, no había logrado aclarar el panorama, ya que no era posible relacionarla con ninguna sociedad de la región. Su origen ha sido explicado por Cabodevilla (1994, p. 258), basándose en la obra del viajero Loch: Sabela proviene de « Isabel », un nombre dado a una mujer huao que alrededor de 1910 tuvo contactos con los empleados de una hacienda de la región, quienes utilizaron este nombre para denominar a todo el grupo.

15La desaparición de los auishiri, que en el pasado habitaban parte del territorio actual huao, puede atribuirse a que fueron en parte aniquilados por los huaorani y formaron una de las corrientes que confluyeron en la etnogénesis de la actual etnia quichua de las tierras bajas. Otros hechos apuntalan asimismo la no-identidad auishiri/huaorani4.

Los huaorani bajo la mirada de Joaquina

Si bien el relato de Joaquina pertenece al género autobiográfico, no se trata de una historia de vida en el sentido estricto del término, ya que ella no pudo elegir sus temas. La niña no cuenta espontáneamente sino guiada por las preguntas concretas de Tidmarsh. Algunas de sus observaciones parecen sin embargo inspiradas en una comparación de rasgos contrarios a los existentes en las sociedades quichua, como sus informaciones acerca de que los huaorani no castigan a las mujeres, no usan el alucinógeno floripondio (Datura/Brugmansia sp.), no mastican la yuca para hacer chicha, no comen separados por sexos y que las mujeres se acuestan en una hamaca para el parto, en vez de dar a luz fuera de la vivienda (Tidmarsh y Grefa 1945, p. 6; véase Rival 1998, p. 623). Es posible suponer lo que no mencionó a un extranjero adulto, misionero además: el hecho que los huaorani quisieron casarla recién un año más tarde se debió probablemente a que esperaron a que tuviera su primera menstruación.

27La confiabilidad de las informaciones de Joaquina se ve reforzada por la presencia de dos cautivas quichua, que seguramente sirvieron de intermediarias en el conocimiento del mundo huao. La vida diaria transcurría armónicamente, no existían peleas entre los hombres, quienes tampoco pegaban a las mujeres. Su afirmación del buen trato recibido por parte de sus captores es tanto más confiable cuanto que no estaba dictada por la simpatía. Joaquina los odiaba, por lo cual no les indica que se debe cocinar el arroz, que habían obtenido en un pillaje, y se abstiene de intervenir cuando lo comen crudo. Su observación de la convivencia armónica de los huaorani no cuadra evidentemente con las opiniones y expectativas de los quichua, que le proporcionaron a Blomberg (1996, p. 31) como proveniente de Joaquina una versión lúgubre de la vida cotidiana, según la cual las mujeres viven en un miedo constante a los hombres.

28La composición del grupo con el cual vivió, su aprovechamiento del medio ambiente y su relación con el mundo exterior y las influencias surgidas por el contacto son algunos de los temas que se hallan en su relato.

29La gente del grupo al que fue incorporada Joaquina eran llamados los gikitairi (véase Robarchek y Robarchek 1998, p. 98) y constaba de 34 personas, 11 hombres y 16 mujeres (sin contar a Joaquina, dos de las cuales eran cautivas quichua) y 6 niños. Este grupo residencial mantenía únicamente contacto con un grupo aliado que habitaba una vivienda situada a varias horas de marcha. Según Rival, los grupos residenciales obtienen un grado óptimo de endogamia y estabilidad autárquica a través de la hostilidad hacia los demás, que son enemigos. Cuando se da una falta de esposas, desacuerdos y divisiones internas, estos grupos se realinean en acuerdos con los anteriores enemigos, lo cual acarrea violencia y destrucción, que puede conducir a la desaparición de grupos enteros (Rival 1993, p. 367).

30Dos informaciones del relato muestran que estos años estaban caracterizados por la paz interna y la guerra externa: los habitantes de la vivienda no apostaban centinelas y dormían tranquilos hasta el amanecer. En épocas de guerra interna, por el contrario, los huaorani levantaban barricadas alrededor de las casas, borraban sus huellas y apostaban centinelas (Yost 1981a, p. 111). Si un huao gritaba en broma que se acercaban los kowori (no-huaorani), la gente corría a esconderse en la selva – lo que revela al mismo tiempo el temor que estos inspiraban y también una de las formas del humor huao…….

La mujer Woarani siempre fue y ha sido luchadora defensora de su selva y territorio y ha luchado junto al hombre, es la primera etnia amazónica ancestral donde el matriarcado se ha impuesto, los hombres han sido guerreros obedientes de sus mujeres, han compartido sus camas-hamacas hasta 6 mujeres, incluso hermanas, en armonía y sin peleas, el primer ejemplo fue de Dayuma ya fallecida. Y las mujeres huaoranis, una vez en el contacto continental se ha organizado con sus emprendimientos y se han fortalecido con la Asociación de Mujeres Waoranis, de la Amazonia Ecuatoriana AMWAE, CREADO EN 2005.

/En el año en que se firmó el nuevo acuerdo global por el clima, indígenas de Ecuador, Brasil y Perú pactan por la biodiversidad. Grupos huaoranis ya no cazan. En su lugar, desde 2010 cuidan y protegen los árboles de cacao.

Tres etnias indígenas han tomado medidas para preservar la biodiversidad del planeta. Cada mañana, la comunidad huaorani de Gareno, a 70 km de Tena, canta en huao terero –su lengua materna– para obtener la fuerza que les permita cuidar a los árboles de cacao que son el sustento de sus familias y la razón por la cual dejaron la cacería e hicieron en 2010 un pacto por la conservación.

Ante la cantidad de carne de animales silvestres que salía al mercado, la Asociación de Mujeres Waorani de la Amazonía Ecuatoriana (Amwae) creó un proyecto de entrega de plantas de cacao a mujeres indígenas y, a cambio, los hombres debían dejar la cacería.

En Brasil, donde está la mayor cantidad de selva de los 6,1 millones de kilómetros cuadrados que hay en la región, los paumaris que viven en la cuenca del río Tapaua, también apuestan por el manejo sustentable de su principal fuente de ingresos: el pirarucu, un enorme pez de río cuya pesca estaba prohibida. Tras siete años de trabajo con la ONG Operación Amazonía Nativa, los paumaris recuperaron la población de pirarucu, que estaba diezmada, y consiguieron que la pesca sea legal y sustentable./eluniverso.

 

 

viernes 20 octubre 2017

Una de cada 10 mujeres en el país fue víctima de abuso sexual en su infancia o adolescencia

(El comercio) Ecuador lanzó la campaña Ahora que lo ves, di no más en contra del abuso sexual infantil. 

Agencia EFE “Una de cada diez mujeres en Ecuador fue víctima de abuso sexual cuando era niña o adolescente”. Es una de las cifras, apenas “la punta del iceberg”, con las que Unicef lanza una campaña contra este tipo de violencia en el país, donde algo más de la mitad de los 16,5 millones de habitantes son mujeres.

“Aunque tenemos esa cifra de uno de cada diez, creemos, y no solamente en Ecuador, que la dimensión del problema va mucho más allá que ese porcentaje”, dijo a EFE el representante de Unicef en Ecuador, el sudafricano Grant Leaity, al comentar que una de cada cuatro víctimas en el país “nunca” lo denunció. Aseguró que las víctimas callaron por temor a las consecuencias, por vergüenza, por impotencia o por miedo a las amenazas.

Basándose en datos oficiales, Leaity indicó que el 65% de los casos de abuso sexual los cometieron “familiares y personas cercanas a las víctimas” y que, de los familiares que abusaron, “casi el 40 % abusó varias veces de la misma víctima y el 14 % lo hizo de manera sistemática”. “Los datos son alarmantes, pero son apenas la punta del iceberg”, dijo al asegurar que también hay menores varones que han sido víctimas, pero no se conocen las cifras.

El representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia añadió que a una de cada tres víctimas de abuso sexual “nunca le creyeron” y que del total de casos de abuso sexual, sólo el 15 % fue denunciado, “y sólo el 5,3 % sancionado”. Son algunas de las cifras que Unicef quiere exponer por medio de la campaña “Ahora que lo ves, di no más”, que presentó  ( junio de 2017)  y con la que no sólo pretenden alertar sobre la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes, sino formular un llamamiento para toda la sociedad a que también combata ese tipo de violencia.

“Esto no se resuelve por solamente una instancia. Es un problema muy complicado y requiere corresponsabilidad de los padres de familia, de las autoridades locales y nacionales”, indicó al comentar que se trata de un fenómeno que no sólo afecta a Ecuador sino que ocurre en el mundo en diferentes niveles. Por ello, Unicef desarrolla programas contra la violencia infantil en 70 países pues “prácticamente no existe una región donde esto no se presente como un problema, una preocupación”, comentó. “Si bien en Ecuador, ha habido grandes avances en los ámbitos de salud y educación, consideramos que el tema de la violencia contra la niñez y abuso sexual, en particular, es todavía un pendiente”, señaló al recalcar que la situación “es grave” y “topa todo nivel de la sociedad”.

Con apoyo de cantantes locales como Daniel Betancourth, Karla Kanora, Mirella Cesa e Israel Brito y figuras de la televisión, Unicef quiere llegar a la población con mensajes a través de medios de comunicación y redes sociales para recalcar también en la importancia de no callar ante la violencia.

Unicef, que pretende mantener la campaña hasta fines de este año 2017, también trabaja con instancias estatales para erradicar la violencia sexual y en la capacitación de jueces en temas de violencia de género. La organización de la ONU desarrollará, además, talleres para expandir el mensaje de lucha contra el abuso sexual infantil, cuyas consecuencias, “sobre todo las mentales, son normalmente para el resto de la vida”, indicó Leaity.

“Las personas (abusadas) tienen vergüenza, no tienen muy buena autoestima, tienen desconfianza a veces de su familia, de las autoridades y de la sociedad en manera general”, dijo al considerar que es “entendible” que se trata de un tema “delicado” cuando la mayor parte de hechos ocurren en el seno familiar. Junto con la organización no gubernamental ecuatoriana Ecuador Dice No Más, buscan también hacer un llamamiento a las víctimas y a los testigos para que no callen. “El silencio, finalmente es la complicidad, es aceptar que ese es un fenómeno que es así. Lo que hay que hacer es romper este silencio”, dijo al reiterar que por eso piden a la sociedad que diga “¡No Más!”.



sabado 14 octubre 2017

Parroquia Montalvo,  se apresta a celebrar 106 años de parroquialización, siendo la parroquia más extensa del cantón Pastaza de acceso aéreo en la zona rural, con 5 de las 7 nacionalidades que tiene toda Pastaza, ademas de mestizos. Aquí conviven, militares, mestizos e indígenas de las nacionalidades: Andwa-Pukayaku, shiwiar, achuar, kichwa,y sápara. Los actos se desarrollarán del 17 al 19 de noviembre 2017.

Historia, I parte

En sus inicios este sector estuvo poblado por gente indígena, proveniente del río Marañón, hoy Perú; se rompió la paz de la vida cotidiana con la llegada de los primeros exploradores del caucho, quienes pasaban unos pocos días luego retornaban a sus lugares de origen con la preciada carga del caucho y especies frutales, como la canela.

La denominación de Montalvo, se remonta a los fines del siglo XIX, en la época del caucho, en el cual la zona estuvo habitada por lo saparas y los andwas, al tiempo de la conquista española.

Al comienzo se le denominó Juanjiris, ya que de esta forma pronunciaban los indígenas el nombre de un cauchero y comerciante español de nombre Juan Jerez, quien tomó parte en la formación de este pueblo.

Dentro del aspecto político-administrativo la parroquia Montalvo sucedió a la antigua parroquia Andwa, caída en manos de los peruanos en 1941.

Antecedente de la población de la parroquia Montalvo

Se conoce de manera inmutable por la tradición general de las personas indígenas kichwas, que por tradición oral repetida, que esta zona siempre fue habitada por los nativos provenientes del Alto Marañón /Perú/.

Es así que estos nativos del alto Marañón, subían surcando el río Marañón aguas arriba, ingresaban al río Pastaza y hasta el río Bobonaza, en pequeñas embarcaciones , hasta llegar a las cabeceras de este afluente que se denomino canelos.

Estas travesías les llevaba hasta 30 días de viaje continuo,; se conoce que en el intercambio comercial llevaban del sector canela, balata, shirika y estos a la vez conseguían la sal y telas para vestir.

En 1897 andaban ya comerciantes como juan jerez, los indígenas por no poder pronunciar lo bautizaron con Juan jiris. La población de Juan jiris creció rápidamente con gente indígena proveniente del Alto Marañón.

En uno de estos viajes hacia Quito los caucheros trajeron la enfermedad del sarampión de la cual se contagiaron todos y como se trtaba de una enfermedad desconocida perecieron niños, jóvenes y adultos, cuentan que sobrevivieron un 20 por ciento de la población, como es de suponer estas personas no disponían de los anticuerpos necesarios para defenderse de este tipo de epidemia. Esto motivó a los sobrevivientes a abandonar el lugar para ir a vivir más arriba, en lo que hoy se asienta la cabecera parroquial de Montalvo /Tomado del libro: Nuestra Tierra No. 4 publicado en 2013 por la CCE-NP./ Espere la II y III parte


Daly Montoya: VAMOS A TOMARNOS  LA PLAZA GRANDE, NOS CRUCIFICAREMOS Y ENTREGAREMOS HASTA NUESTRA SANGRE SI ES POSIBLE, PERO VAMOS A PERMANECER ALLÍ CON  LOS 300 CAMPESINOS HASTA QUE DESALOJEN LA EX HACIENDATE ZULAY

 

El presidente de Agrícola Thehouse, concesionaria, que aduce ser la propietaria de la ex Hacienda Te Zulay, ubicada  en los predios de Shell, cantón Mera, Dayli Montoya, advirtió que el próximo lunes 25 de septiembre 2017 viajaran a Quito hasta la Plaza Grande para tomarse el lugar hasta que el Presidente de la República de oidos a su demanda y la sentencia que esta ejecutoriada para el desalojo de los indígenas liderados por el kichwa Antonio Vargas, quienes han ingresado al sector de manera ilegal, como invasores y deben desocupar en las próximas horas, ya que la empresa Thehouse es la única propietaria legitima que pago al estado por esos predios que abarcar más de 1200 hectáreas junto a 300 campesinos que sí pagaron esos predios, donde están asentadas mas de 300 familias indígenas que han construida sus chozas, sostuvo.

Con papeles en mano, presentó copia  del registro de la Superintendencia de Compañías, donde consta Thehouse como la única propietaria del predio junto a su representante socia Dierikon.

Dijo que de acuerdo al dictamen del Vargas tendrá que pagar un monto de más de 300 mil Usd por incumplimiento de pago a la empresa

 


LA EX Hacienda Te Zulay, una novela que aún no tiene fin, I Parte

A mediados de 2007 se estableció que la empresa Dierikon S. A. era la última propietaria de la hacienda Zulay, ubicada en Pastaza, por lo que debía asumir el pago de un crédito que, en ese entonces, sumaba alrededor de 1,5 millones de dólares. Esto porque Filanbanco, uno de los anteriores propietarios, no había cumplido con la cancelación del préstamo estatal. En tales circunstancias, el fideicomiso AGD No Más Impunidad, establecido para recuperar dinero público y de los depositantes comprometido durante la crisis bancaria, inició la expropiación del terreno un año más tarde. Pero el litigio aún no ha sido resuelto.

Entre tanto, en el predio de más de 1.200 hectáreas, estarían asentadas más de 5.000 personas, quienes integrarían 12 organizaciones de diversa índole. Todos aducen ser de escasos recursos y afirman ser los dueños de sus lotes. Quienes ocupan las tierras han construido covachas de madera con techos de zinc y han parcelado los lotes para el cultivo de yuca, maíz y otros productos que les sirven para su alimentación diaria.

También, mediante mingas, han abierto senderos para acceder al interior de la hacienda. Mientras, tres depositarios judiciales fueron posesionados a partir de 2008, con el encargo de que custodiaran los predios, la maquinaria y el equipo de que disponía la fábrica de té. El último de ellos, Jorge Villena, dijo en 2012, que gran parte de la maquinaria había sido sustraída, pero no cuantificó el perjuicio económico. Adujo que todo se debía a la gran extensión del terreno y a la carencia de seguridad.

Un dirigente indígena,  dijo representar a la Corporación de Arte y Cultura Amazónica Callary Causay, cuyos más de 400 integrantes viven en el lugar, planteó la urgencia de unir a las agrupaciones en una sola organización provincial. Esta entidad tendrá la responsabilidad de unificar el trabajo para la elaboración de una propuesta destinada a crear planes de trabajo y a pedir al Gobierno que les dé la oportunidad de quedarse en el predio. Así mismo, José Zambrano, uno de los invasores, dijo que había laborado en Zulay por más de 15 años y que no recibió liquidación alguna tras su cierre, por lo que reclamó sus derechos mediante la ocupación de un terreno en la hacienda.

A pesar de estas posturas, la Gobernación de Pastaza y sus autoridades aun no han ´podio solucionar este problema que se ha tornado un drama socio humano; en su momento la ex gobernadora de Pastaza, Denise Coka, y el jefe político del cantón del mismo nombre, Jorge Paredes, mantuvieron, varias reuniones con representación de los ocupantes. En la cita les dieron a conocer que no se permitirán asentamientos ilegales y les sugirieron que de forma voluntaria abandonen el sitio. Además, les anunciaron que solo aguardan una resolución de las instancias judiciales para proceder al desalojo inmediato.
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Domingo, 20 agosto 2017

La majestuosidad del selva y la interrelación de las culturas vivas de Pastaza, desde las comunidades kichwa /*reportaje*/

/Lic.Marcelo Galvez/ Director

Desde el momento mismo de embarcarse en la aeronave, una avioneta de tres pasajeros de la empresa local AeroKashurko, ya existe un misterio de adentrarse a la siempre misteriosa y majestuosa selva amazónica, un paraje verde que se extiende desde los 5 minutos de vuelo desde el aeropuerto de Shell, Pastaza. El sonido del monomotor despeja el silencio, y la selva va rompiendo el crecimiento de la civilización, en medio de casitas que se asemejan a un panal de abejas en crecimiento.

Nuestro destino: Chuvacocha, comunidad kichwa del cantón Pastaza. A cinco minutos de vuelo ya empiezan aparecer los ríos en el verde espacio como son el río Puyo, Pastaza y  Bobonoza, mismo que es de aspecto marrón pero en la zona de  Teresa Mama, este  se torna gris.

La aeronave piloteada por el capitán Homero Alvarez Jr. hace una guarawa para poder aterrizar en la pequeña pista de 400 metros de largo en la comunidad Teresa Mama: el celaje se cubrió de un manto blanco  impidiendo la visibilidad para el aterrizaje. El piloto dice que es mejor aterrizar en las primeras horas de la mañana por la constante presencia de vientos en la zona. Como en todas las comunidades indígenas de la selva amazónica, la presencia de una avioneta rompe el silencio y la armonía del hombre y su modus viventi; los niños se aglomeran en la pequeña pista para dar la bienvenida a la avioneta y a su tripulación… la amabilidad de la gente nativa es notoria, sobre todo  los kichwas, que expresan su gratitud, en este caso a la autoridad municipal, por la entrega de la obra de agua. La fiesta puede durar hasta una semana, por este tipo de motivos.

La mujeres jóvenes que valoran su cultura quieren verse atractivas y días antes del evento consiguen su maquillaje natural con el witu, quieren estar guapas y robustas para recibir a los visitantes, o ahuallactas, término que utilizan para referirse a las  personas de la ciudad.

La gratitud es grande, porque para ellos han tenido que esperar hasta 100 años por el agua, el agua es un medio trascendental para transportar la vida, ya que únicamente cogían agua del río con los peligros que este acarrea, por ello preparan la chicha, los adultos y jóvenes se internan en la selva para cazar la mejor presa y otros van de pesca para tener el alimento para los visitantes.

Las mukawas o tinajas,  recipientes grandes de barro, están listas con el masato de yuca, que al mezclar con el agua se transforma en la chicha, que en su mayoría es masticada por las mujeres jóvenes. Hay diferentes estados de la chicha; la chicha suave o tierna, apto para la sed; , el yamanchi o chicha concentrada,  el uku yaku, sumo de la yuca o el vinillo, además del concho, la reserva de chicha que brindar al día siguiente. Se pueden prepara hasta 20 tinajas de masato de chicha, según el número de comuneros.

Todo es fiestas: los varayos / líderes indígenas/ concentran a la multitud en el centro de  la comunidad de Chuvacocha, ubicada al otro lado del río Bobonza, frente a la pista de Teresa Mama, que hay  que cruza en canoa.

Allí cada uno de los dirigentes de las comunidades invitadas y colindantes de la zona como Teresa Mama, Molino, Boveras, Playas, Inshpingo, exponen sus necesidades a las autoridades, el presidente del gobierno parroquial de Montalvo, Franklin Freire y del director del departamento de Desarrollo Rural Sustentable y nacionalidades del GADM de Pastaza, Wilfrido Aragón, delegado del alcalde Roberto De la Torre.

Aragón sostiene que el Municipio ha priorizada ejecutar sistemas de agua en cada una de  las comunidades como prioridad y luego de ello se ira complementando el saneamiento ambiental con la construcción de baterías  sanitarias.

Sistema de agua

 En Chuva Cocha se construyó el primer sistema de agua segura en la zona norte de la parroquia Montalvo, que involucra a las comunidades de este sector, beneficiando a 16 familias e igual numero de viviendas.

Esto fue posible gracias a un convenio entre el GADM de Pastaza que entrego los fondos de los destinadas a cada gad parroquial por un monto de 100 mil dolares, de los cuales 63 mil se destinó a este sistema de agua.

Esta obra, bajo la coordinación del departamento de desarrollo sustentable y nacionalidades del Gad Municipal de Pastaza, dirigida por Wilfrido Aragón: un mestizo kichwa de Kuraray, que camina todos los días recorriendo las diversas comunidades distantes del cantón Pastaza, el más extenso del Ecuador,  para conocer sus necesidades y trasladar proyectos de obras  al alcalde del cantón Roberto de La Torre, y así se ha ido fortaleciendo la zona rural del sector fronterizo e interior selvático con pequeñas obras como estas de ínfima cuantía pero de mucho valor para los indígenas.

Y la gente de las comunidades convive son su selva y con la fuente del río, donde hace producir su aislamiento con  las siembra de yuca y plátanos, así como la pesca en el río Bobonaza y sus quebradas, pero además de la cacería en  de manera racional