Zamora Chinchipe: Ciudadanos reclaman cierre fronterizo con Peru
#CHINCHIPE, ZAMORA CHINCHIPE. – Mientras los grandes despachos gubernamentales en Quito hablan de «seguridad nacional», en las orillas del río Canchis el sentimiento es de abandono y atropello. El paso fronterizo de La Balsa, que conecta al cantón Chinchipe con San Ignacio (Perú), se encuentra bajo un bloqueo que ha paralizado la vida de miles de familias, dejando una estela de pérdidas económicas y rupturas afectivas que ninguna autoridad ha ido a constatar.
«Pasa la ilegalidad, pero no los niños»
La indignación en la localidad de La Balsa es palpable. Los testimonios que llegan a nuestra redacción describen una situación que raya en lo irracional. «No es posible que impidan el paso incluso peatonal en el puente, cuando a solo unos metros, por debajo y por los lados, se ve cómo pasa todo tipo de mercadería ilegal», comenta con frustración un habitante del sector.
El reclamo no es solo comercial, sino profundamente humano. La medida, calificada por los residentes como «ridícula y abusiva», ha llegado al extremo de separar familias. «Ni siquiera dejan pasar a los niños que tienen a sus padres o abuelos del otro lado del puente.
Es una crueldad que no tiene justificación técnica ni lógica de seguridad», añade el ciudadano, quien prefirió mantener su nombre en reserva por temor a represalias de la fuerza pública.
Un impacto económico ignorado
El gobierno del presidente Daniel Noboa oficializó el cierre de la mayoría de los pasos fronterizos el pasado 24 de diciembre de 2025, dejando habilitado únicamente Huaquillas en el sur. Sin embargo, para los habitantes de Zamora Chinchipe, viajar hasta El Oro para cruzar legalmente es una odisea logística y económica imposible de costear.
El impacto en la economía local es devastador:
• Comercio muerto: El intercambio de productos agrícolas y víveres, motor de Chinchipe, está detenido.
• Transporte en quiebra: Las cooperativas que cubrían rutas binacionales han suspendido sus turnos indefinidamente.
• Turismo inexistente: Los emprendimientos hoteleros y gastronómicos de Zumba y La Balsa reportan una caída en la afluencia de visitantes peruanos.
El silencio de las autoridades
A pesar de la gravedad de la crisis, la ciudadanía mira con desesperación la ausencia total de las autoridades. Ni la Gobernación de Zamora Chinchipe ni los representantes de los ministerios de Gobierno o Relaciones Exteriores se han presentado en la zona para ofrecer alternativas o, al menos, explicar bajo qué análisis técnico se decidió asfixiar a este punto fronterizo mientras los pasos ilegales («trochas») operan a vista y paciencia de todos.
La frontera sur no es solo una línea en el mapa; es un organismo vivo que hoy agoniza por decisiones tomadas desde el escritorio. Los chinchipenses exigen la reapertura inmediata del paso peatonal y comercial controlado, antes de que el hambre y la desesperación obliguen a toda una población a lanzarse a la ilegalidad que el propio Gobierno dice combatir.(Café Radio)
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