Interculturalidad: La Fiesta de la Comuna Canelos, en Pastaza, un reencuentro entre lo ancestral y religioso

La Iglesia Católica, con su plan de evangelización a los indígenas amazónicos, luego de la conquista española, tuvo una influencia tal, que rompió con el ancestro original de esos pueblos originales, que fueron sometiéndoles al catolicismo, a través de varios asentamientos o delegaciones  religiosos con vicarías como los Dominicos y Joesfinos. Por ello los kichwas adoptaron varias fiestas religiosas, como el caso de Canelos, de la cuenca del Bononaza, que cada dos años, por el plan de vida de conservación animal, lo realizan como Comuna Canelos, coincidiendo con la Navidad, en homenaje al niño Dios.  En el nombre del niño Duios se bebe por varios dias la chicha de yuca, se emborrachan hombres y mujeres, comen la carne de monte hasta saciar su gana, mientras los priostes invitan a  sus casa y en la Kamari, o comelona comparte la comida de la cacería, incluso arrojarse parte de su comida y tambien el afrecho de la chicha de yuca, todo es un jolgorio, emoción y hasta fanatismo, en medio de la creencia ancestral de su cultura nativa que se complementa con los bailes tipicos y la tocada de tambores. La Comuna Canelos, Pastaza, celebra esta fiesta desde el  22 de diciembre con la llegada de los cazadores, la preparación de la chicha y se extendera hasta el 26 de diciembre, con el Kamari para las autoridades.

38 tinajas de chicha

Para esta fiestas del 2017 se han preparado 38 tinajas de chicha de yuca para la bebida por varios días, por parte de las mujeres de los priostes, tamboreros y lanceros, informo Domingo Tanchima, uno de los promotores de este evento.


: Los niños Andwa buscan revitalizar el ancestro cultural

Lic. Marcelo Galvez

Con motivo de las fiestas de parroquializacion de Montalvo, por los 106 años de creacion, las niñas y niños andwas fueron los mas originales en sus bailes y danzas típicas, si se vio en el pregón de fiestas.

Orgullosos de su historia y sus tradiciones ancestrales y con su diosa de protección La Boa, que se refleja en cada pintura castiza del rostro con wituk, los niños invitan a sus parejas niñas y jovencitas a danzar al ritmo de  sus tambores, y provistos los varones de las las ashangas naturales en sus espaldas para anidar las presas que cazan en la selva, como sus antiguos abuelos. Fueron los más versátiles y originales

Desde su reconocimiento de la mas joven de las nacionalidades de la Amazonia, en 2004, los Andwas buscan su propia identidad, investigando sus antepasados de sus ancestros, que quedaron relegados quizas a dos o tres parejas en lo que hoy es su comunidad sede Pukayaku, agua roja, que fueron dominados por el kichwa hasta extinguirse su lengua. Los andwas subsistieron en el territorio de lo que hoy es Perú, luego de la guerra con Ecuador en 1941.

A raíz del reconocimiento del estado ecuatoriano, han buscado la unidad con los hermanos peruanos para recuperar su lengua y costumbres, que de apoco lo van asimilando, los niños también reciben la enseñanza en sun Unidad educativa de Pukayaku.

Hay que resaltar al humildad del pueblo Andwa que mas allá de intereses que tengan ciertos dirigentes, consideran que son parte de la parroquia Montalvo como una unidad de convivencia pacifica entre sus hermanos mestizos, colonos, y las demás nacionalidades que habitan en el lugar como los Kichwas del Bobonaza, los achuar, shiwiar y algunos saparas entre el Pastaza, bobonaza y Corrientes, eso demostró en estas fiestas de los 106 años, por lo que hay un buen  camino de fortalecer la unidad entre el indígena y el blanco en pleno siglo XXI.


LOS SHIWIAR: 

Los Shiwiar han sido los habitantes tradicionales de los territorios ubicados en la cuenca alta del río Corrientes y la cuenca alta del río Tigre. El vocablo “Shiwiar” es multisemántico o tiene más de un significado. Por ejemplo: “Ii shiwiar” significa “nuestra familia”; “shiwiartikia” significa “nosotros como los shiwiar”; “eakmint shiwiar” significa “cazador” y denota una identificacación cultural como “los conocedores de la selva” o “personas capaces”, o “aquellos que pueden valerse en la vida”.

Idioma
Shiwiar, perteneciente a la familia lingüística Jíbaro. 

Población
Aproximadamente 697 personas. 

Ubicación
Se encuentran ubicados al sureste de la provincia de Pastaza, cantón Pastaza, parroquia Río Corrientes. Los Shiwiar han sido los habitantes tradicionales de los territorios ubicados en la cuenca alta del río Corrientes y la cuenca alta del río Tigre. Distribuidos en nueve comunidades: Kurintsa, Tunguintsa, Cambantsa, Panintza, Chuintza, Tanguntza, Juyuintza, Pientza y Bufeo.

Territorio 
En 1992, a raíz de la gran marcha de los pueblos amazónicos a Quito durante el gobierno del Presidente Rodrigo Borja, los Shiwiar obtuvieron la legalización de una parte significativa de su territorio, en una extensión de 89 377 hectáreas, quedando por legalizar aproximadamente 100 000 hectáreas, que corresponden a la mencionada “Franja de Seguridad Nacional”.

Organización Sociopolítica
En diciembre de 1999, en el Séptimo Congreso de la CONAIE, el pueblo Shiwiar fue reconocido como nacionalidad. Este triunfo político contribuyó a la consolidación de la nacionalidad y organización Shiwiar y al diseño de una política de desarrollo fundamentada en el manejo sustentable de los recursos naturales y en la conservación de la biodiversidad existente en su territorio. Las nueve comunidades de la nacionalidad Shiwiar están organizadas en torno a una Asociación con una directiva que tiene su sede administrativa en la ciudad del Puyo. La Organización Política que representa a la Nacionalidad Shiwiar es la Organización de la Nacionalidad Shiwiar de Pastaza, Amazonia Ecuatoriana, ONSHIPAE.

Artesanías
La producción artesanal Shiwiar constituye una alternativa a ser potenciada por la belleza de los productos cerámicos, cestería y joyas, que permitirían utilizar las habilidades y prácticas ya existentes dentro del grupo para que a través de su comercialización refuercen la economía familiar.

Elaboran herramientas y utensilios domésticos en cuya fabricación también incluyen productos del bosque como fibras, maderas, arcilla, semillas, plumas, chonta, entre otros.

Estos materiales son utilizados para la elaboración de hamacas, sirgas, canastos, lanzas, bodoqueras, coronas, cerámica, instrumentos musicales, bateas, bancos, casas, canoas, etc. En estas actividades intervienen mujeres y hombres, reservando algunas de ellas para uno u otro género, como es el caso de la cerámica, trabajo exclusivo de la mujer, cuya cotidiana elaboración adquiere connotaciones rituales de alto simbolismo cultural. 

Costumbres y Tradiciones
Los actos festivos, rituales y ceremoniales siguen siendo momentos especiales en que los hombres, mujeres, niños y niñas exhiben dibujos faciales, collares, coronas, pulseras de semillas y lanzas que recuerdan su larga tradición guerrera.

Creencias
Según las creencias Shiwiar los espíritus se encuentran en todas partes, en el bosque, en las chacras, en los ríos y lagunas, etc. Cada aspecto de la vida Shiwiar tiene su propio espíritu y ellos le cantan a cada uno. Con estos cantos los Shiwiar fortalecen su relación con los espíritus y garantizan una buena vida para sus familias.

Arutam es el dios supremo de los Shiwiar. Vive en la selva y puede conceder ciertos poderes o favores a la gente. 

Amasáng es el dios de los animales. A él se le puede pedir por medio de cantos una mejor suerte en la caza. 

En el agua vive Tsungui, que es el dios de todos los animales que viven en los ríos y las laguna. Los Shiwiar le piden pesca abundante por medio de sus cantos tradicionales.

Los chamanes wishin son hombres que mantienen gran contacto con el mundo espiritual. Este contacto lo logran mediante una serie de rituales en los que toman algunas plantas alucinógenas, como la ayahuasca y el floripondio. Ellos poseen la capacidad de interpretar las señales que aparecen en sus sueños. Después de realizar uno sus rituales los chamanes deben ayunar por unos días y guardar abstinencia sexual.

Economía
Se basa en la subsistencia que combina la agricultura de chacras con la caza, pesca y recolección de animales y productos silvestres del bosque. 


Los Kichwas de Pastaza: RESEÑA HISTÓRICA

Los Kichwas, antiguamnete denominados también indios Canelos o alamas,  fueron los primeros indígenas de la Amazonía en ser sometidos al cristianismo por parte de la Iglesia Católica, a través de los Dominicos y Jesuitas, que permitió afianzar la colonización en sus zonas.

La declaración de la Iglesia en 1967: que todos los indios del antiguo imperio Inca habían aceptado el cristianismo, no era muy católica que digamos; los Canelos no estaban incluidos en esta declaración, ya que habían sido los primeros en cristianizarse, según el historiador Rodolfo Toranzo.

Los indios Kichwas, llamados en principio Canelos, por ubicarse en el denominado País de la Canela debido, a la abundancia de canelo en la zona, fueron bautizados como alamas (hermanos) por parte de los Dominicos, quienes serían los primeros religiosos en llegar a Pastaza, justamente en lo que hoy es la parroquia Canelos, la más antigua de la Amazonía Ecuatoriana.

En 1581, los Dominicos fundan Canelos, en la desembocadura del río Pindo y 1782  las epidemias, alzamientos y luchas de resistencia indígena, reducen a 18 mil pobladores. Desaparecen el 100 % de los Roamayna; el 90% de záparas, el 80% de los Gayes, el 70% de los Andoa y el 60% de los Avijira.

En 1624, entró a este lugar el primer padre Dominico, Sebastián Rosero, y en 1891 se establecen definitivamente los Dominicos españoles, fundando el Primer Vicariato Apostólico. De ahí en adelante comenzó el sometimiento al catolicismo a los indios Kichwas, que posteriormente se convirtieron en los primeros aborígenes amazónicos incorporados a la civilización occidental.

ORGANIZACIÓN

Según el padre dominico, misionero, Antonio Cabrejas, los nativos de la zona que vivían  dispersos en grupos familiares reducidos a lo largo de  los ríos, sin mayor sentido comunitario ni conciencia de tribu, comenzaron a agruparse por iniciativa de los misioneros a fines del siglo XIX. Con la concentración y vida en comunidad se inicia también su organización: se establece la institución de los varayos, con el curaca al frente, nombrados cada año por los misioneros que en aquel entonces actuaban muchas veces como delegados del  Gobierno Nacional.

En lo que es  hoy Puyo, parque 12 de mayo, estuvo ubicada la casa ceremonial de los Pinducruna, conocidos como comuna “San Jacinto del Pindo” desde el 11 de marzo de 1947, cuando los Kurakas encabezados por Severo Vargas, lograron un acuerdo con el entonces  presidente Velasco Ibarra, que legitimaba, bajo los principios establecidos en la Ley de Comunas, la organización de los Kichwas de esta parte de sus territorios.

Tanto el marco legislativo vigente –a través de la Ley de Reformas Agrarias y Estado-, influyeron para que las comunidades de los pueblos huaorani, sápara, achuar, shiwiar y especialmente kichwa, se aglutinen en torno a un modelo organizativo ajeno a  sus prácticas y cosmovisión, aunque  funcional a sus necesidades y urgencias políticas.

En ese contexto y con la participación de 70 delegados de Arajuno, Chico Méndez, San Jacinto del Pindo, Sarayacu, Santa Clara, Pakayacu, Montalvo y Canelos, se realiza la primera Asamblea  de la FECIP (Federación de Centros Indígenas de Pastaza) en la comunidad de Puyopungo, entre el 19 y 21  de diciembre de 1977.  Sus objetivos fueron crear  “una fuerte organización que aglutine a todas las comunidades indígenas de Pastaza y luchar contra la marginación socioeconómica,  política y cultural”.

FECIP sería el antecedente inmediato a lo que más tarde se conocería como la Organización de Pueblos Indígenas de Pastaza (OPIP), que en 1981 surge con 30 comunidades de base. Poco antes de aquello, en 1980, por iniciativa de la FECIP, la FOIN (Federación de Organizaciones Indígenas de Napo) y de la Federación Shuar, se realiza el  Primer Congreso Constitutivo de la Confederación de las Nacionalidades Indígenas de la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE). Años más tarde se logra el reconocimiento jurídico de la OPIP, mediante Acuerdo ministerial N°.612, del 16 de julio de 1984, del  Ministerio de Bienestar Social.

TERRITORIO Y UBICACIÓN GEOGRÁFICA

Los Kichwas de Pastaza están ubicados en las cuencas de los ríos Curaray, Arajuno, Bobonaza, Pindo, Anzu y Puyo, principalmente, distribuidos en 131 comunidades de más de 17 asociaciones, con un territorio de 1’115.472 hectáreas, entregados en el Gobierno de Rodrigo Borja en 1992, aunque los dirigentes kichwas manifiestan que su territorio alcanza 2 millones de hectáreas. Sus principales organizaciones han sido: la OPIP, Fenakipa (división de la OPIP), Asodira, Aiepra, además de la Asociación de Centros Indígenas de Arajuno “ACIA” y la Asociación de las Nacionalidades Kichwas del cantón Santa Clara, ANKIS, ambas filiales de la OPIP, ahora representados por la Circunscripción territorial de la nacionalidad Kichwa.

POBLACIÓN Y CULTURA

Según la ex OPIP para el año 2000 los Kichwas de Pastaza sumaban alrededor de 19 mil habitantes; la superpobalcion mestiza, la coyuntura intercultural y el mestizaje,. ha mermad esa cantidad, y atreveríamos a decir que actualmente quedan pocos Kichwas, porque la mayoría ha emigrado a Puyo  y otras ciudades en busca de trabajo y estudios puros, y constituyen la agrupación más numerosa e importante de nativos de Pastaza.   Entre ellos pueden distinguirse dos grupos no muy diferenciados: los  del sector del río Arajuno y de la vía  Puyo-Tena, que comparten algunos rasgos de los Kichwas del Napo, llamados  comúnmente “Yumbos”, y los “Canelos” establecidos en las riveras del Bobonaza, Villano, Conambo, Curaray   y en las  cercanías de Puyo integrando la Comuna San Jacinto.

La cultura de todos  estos pueblos es bastante común, pues está marcada substancialmente por el medio ecológico en que viven: la selva amazónica, con todas sus posibilidades y limitaciones.

Su cultura, típicamente silvícola se caracteriza por una perfecta armonía del  hombre con la naturaleza que le rodea.

La modalidad de sedentarización de estas comunidades asume características comunitarias, es decir un  ordenamiento colectivo en cuanto a los regímenes  de  la  tenencia del a tierra, acceso y manejo de los recursos.  Sin embargo, existen también modalidades de tendencia individual o familiar.

Algunas de las comunidades de Quichuas, entre las que se cuentan las de asentamiento tradicional, no han recibido las adjudicaciones legales de sus posesiones, por lo que se han visto obligados a recurrir a la auto linderación, sobre todo teniendo en cuenta las dificultades  que se dan por la presión demográfica.

El problema territorial ha suscitado  conflictos interétnicos  que han enfrentado a los sectores indígenas y colonos, y entre los diferentes  grupos indígenas, como el caso surgido entre los Kichwas y Huaoranis en el Parque Nacional Yasuní.

Aunque los Kichwas han adoptado muchas de las prácticas culturales  de los mestizos, aún siguen utilizando los recursos faunísticos y florísticos de los bosques húmedos tropicales para usos artesanales, nutricionales y medicinales.  Conservan los sistemas de agricultura tradicional aunque  con  restringidas posibilidades de traslados o rotaciones para el uso de los suelos.

Los cambios profundos en sus comunidades han hecho que su economía se torne cada vez más dependiente del abastecimiento externo de bienes mercantiles, por lo que han desarrollado sistemas de transacciones comerciales que involucran a redes locales.

COSTUMBRES Y FIESTAS

Entre las costumbres que prevalecen en el pueblo Kichwa, se manifiesta la artesanía de la cerámica, aunque en los últimos tiempos ha bajado su producción, por lo laborioso de su confección y el cuidado que requiere para su transportación; en  su lugar, ha sido reemplazado masivamente  por  la práctica de la artesanía en balsa que ha copado los mercados de centros urbanos.

Entre las fiestas, que aún se conservan en varias de las comunidades kichwas, se puede destacar la fiesta de la cacería, “ista” donde los varones se internan en la selva por varios días para cazar las aves y cuadrúpedos nativos, en un desafío por demostrar sus  virtudes y habilidades en las faenas de la selva; mientras las mujeres jóvenes van a las chacras para cosechar la yuca y con ella preparar la chicha, que servirá de bebida para los invitados. Para procesar la chicha, las mujeres mastican la yuca cocida y la escupen en recipientes denominados bateas para luego depositar la masa en las tinajas (recipientes hondos de barro) y taponar con hojas de plátano, donde  permanecerá varios  días para permitir su fermentación, que servirá el día de la fiesta en las típicas mocahuas (jarrones  de madera) mientras los cazadores regresan de la selva con la carne. Este festejo se realiza generalmente en Diciembre y se sigue practicando en las comunidades donde el blanco respeta su entono como Pucayacu (Montalvo), Pacayacu y Sarayacu.

Redacción, Investigación y Fotografía: Lic. Marcelo Gálvez


La historia oculta de los Andwas

Los Andoas fueron relacionados cercanamente, tanto lingüísticamente como culturalmente, con los Gayes y Shimigaes. /Fotos: Marcelo Gálvez y archivos personal, prohibida su reproducción/

A estos Andoas -señala el libro Los Andoas de Carlos Duche- los encontramos cercanamemte en compañía de los Gayes. Los Andwa que son otras de las parcialidades que vivían en el pueblo. Se conforma a este hecho de vivir Andoas y Gayes en el mismo pueblo cuando dice: Que los Andoas desparrramándose por el monte sin orden ni concierto, recelososs no les mataren los Gayes sis e quedaban en el pueblo.

Los Andoas, andwas, habian entrado en territorio jíbaro para tratar de conseguir gente y  llevar a Borja, hoy Perú, para que aprendieran el kichwa, bárbara costumbre utilizada por los misioneros en nombre de Dios y del Rey insistieron con más deseo para repetir la expedición, asegurando que ahora estaban ciertos que estos gentiles pronunciaban palabras de su propios idioma. Esto sucedió en 1573.

Steward y Metraux /1948-/ afirman que los Andoas vivieron originariamente en el rio Pastaza y el río Morona, pero no solo los Andoas eran una subdivisión de los Gayes, sino que ellos en sí mismos tenían otras subdivisiones dentro de su propia agrupación

Se hacen esfuerzos para salvar la lengua andwa

/La hora/

UNIÓN. La nacionalidad andwa ha existido desde siempre en toda la cuenca del río Bobonaza. (Foto: Diana Salazar)
ocasiones especiales.

La comunidad Andwa (Andoa), reconocida como la séptima etnia indígena de Pastaza en 2004, por tener sus propias costumbres, vestimenta, caza y pesca, lucha por recuperar su lengua, que prácticamente quedó extinguida con la muerte de su último hablante, en 2012.

Su idioma originario, el andwa (shimigae, gae, gay o siaviri, muy similares entre sí), pertenece a la familia lingüística záparo y fue desplazada por el kichwa, introducido por los misioneros jesuitas, mucho tiempo antes de que fallezca su último hablante.

“… en lo que se refiere a oralidad, buscamos la recuperación del andwa (kanduash), puesto que esto nos fortalecerá a los descendientes…”, comenta Leonel Gualinga, en el libro ‘Los Andoas’, escrito por Carlos Duche Hidalgo.

Aporte a la recuperación
La hoy profesora del colegio Einstein de Quito, Diana Salazar, contribuyó con un proyecto para apoyar a la recuperación de la oralidad andwa, el mismo que le sirvió para graduarse como licenciada en Lingüística Aplicada a la Enseñanza en la universidad Católica.

Comenta que tuvo la oportunidad de reforzar los talleres dictados en las comunidades de Killu Allpa y Puka Yaku, parroquia Montalvo, a 35 minutos de vuelo al sureste de Puyo, que desde el año 2008 iniciaron los mismos miembros de la nacionalidad en su empeño de no perder su idioma autóctono.

Ellos hacen numerosos esfuerzos por reintroducir la lengua entre maestros, líderes y demás miembros de la comunidad mediante procesos de investigación, documentación y talleres de enseñanza. Entonces, “les propuse un modelo (de enseñanza) que parta de las costumbres y las tradiciones andwa para enseñar el idioma. Por ejemplo, sacar los elementos lingüísticos de relevancia de las prácticas culturales de las fiestas, para ser aprendidos”, señala.


La nacionalidad Sápara, es la única cultura indígena del Ecuador en haber sido reconocida por la UNESCO como Patrimonio oral e inmaterial de la humanidad, en 2002.

Cesario Santi, uno de los últimos que la hablaba sin modificaciones, murió en esta semana. El idioma, según Naciones Unidas, está en situación crítica./ Viernes 28 julio/2017

 Cesario Santi, uno de los últimos cinco guardianes de la lengua sápara, hoy lucirá por última vez el traje típico de su pueblo. Con esa vestimenta será sepultado en su comunidad localizada en la selva ecuatoriana.

Santi murió el lunes de esta semana, a los 100 años, por causas naturales, informó su sobrino y presidente de la nacionalidad zápara, Manari Ushigua.

El dirigente indígena recordó que, según la tradición del pueblo amazónico, la velación se prolonga por dos días. “Se realiza en la comunidad para que todos compartamos la tristeza de la pérdida”. Como el pueblo no cuenta con un cementerio, el entierro será en la parte baja de una montaña del sector. El único requerimiento es que por la zona escogida no haya un paso de agua. ¿Qué implica la muerte de Santi? Ushigua siente que, con la pérdida de su familiar, la lengua de su pueblo corre peligro de desaparecer. La razón: solo quedan cuatro ancianos que hablan la lengua originaria, sin ninguna modificación. Entre los hablantes están las hermanas Mocutsagua, Ana María Santi, Malaku y Albrito Ushigua. Sus edades varían de 80 a 95 años. Las nuevas generaciones del pueblo zápara también lo hablan, pero lo hacen con ciertas modificaciones fonéticas (mezcla de español, kichwa y zápara). “Hay quienes prefieren el kichwa, la lengua indígena de mayor acogida en el país (antes que el idioma záparo)”. El lingüista Marcelo Santillán sostuvo que todas estas lenguas de las nacionalidades del país (con excepción del andwa) son consideradas vivas (en mayor o menor medida), porque tienen hablantes y pueden ser transmitidas de generación en generación. Con respecto al proceso de ‘kichwización’ de la población zápara, el experto sostuvo que se produce desde hace varios años.

En la Amazonía el kichwa sirvió para aglutinar a gente de diferentes procedencias (étnica, lingüística y cultural) y también como una forma para defenderse. “Los pobladores preferían pertenecer a una alianza de pueblos indígenas de todo el país que se indentificaban con una sola lengua: el kichwa”. Bartolo Ushigua, de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie), explicó que la zápara, que significa ‘persona de la selva’, no es difícil de aprender. Él la entiende, pero no la habla por falta de práctica. Desde su niñez estudió en español y kichwa. En 1680 la comunidad estaba integrada por cerca de 98.500 miembros, pero a principios del siglo XX la cifra se redujo a 20.000, según el Ministerio Coordinador de Patrimonio. En la actualidad, de acuerdo con datos del líder del colectivo, hay cerca de 575 habitantes. El rescate de la lengua es una prioridad para el país.

Además de los cuatro ancianos que dominan la lengua, hay un grupo de 10 jóvenes que hablan “muy bien” el idioma, según Ushigua. Ellos son los encargados de mantener vivo su lenguaje de origen. “Estos jóvenes están regresando a nuestro territorio para seguir con nuestras tradiciones”. Según Santillán, el peligro de la extinción de la lengua zápara se combate a través de la educación. El lingüista indicó que en la nacionalidad existen centros educativos en los que se imparten clases en tres idiomas: en kichwa, en zápara y en español. Esto lo confirmó el dirigente Ushigua y agregó que su pueblo cuenta con escuelas propias: existen 12, en donde se educan entre 40 y 45 niños de la nacionalidad.  El objetivo es que desde pequeños los záparas conozcan la lengua de sus antepasados, la utilicen y eviten la extinción del ahora patrimonio universal. En 2010, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró la lengua zápara como Patrimonio Oral Inmaterial de la Humanidad. Desde 2008, la organización internacional tiene inscrita a esa nacionalidad amazónica como patrimonio oral, además de sus manifestaciones culturales. El reconocimiento se dio tras el esfuerzo de los integrantes de las 11 comunidades que conforman la nacionalidad zápara por mantener su lengua y costumbres ancestrales. Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), de 2010, revelaron que  559 personas, que equivalen al 0,05% del total de la población indígena a escala nacional, se identificaron como parte del grupo zápara. Según el censo, la población estaría asentada principalmente en Pastaza (82%), pero también en Pichincha (8%) y en el resto de provincias (11%). (I)

 

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